martes, 25 de marzo de 2014

EL ECO

Iban caminando en las montañas un padre y su hijo. De repente, el hijo se case, se hiere y grita: ¡aaaaaaaaaahhhhh!. Para su sorpresa, oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña: ¡aaaaaaaaaahhhhh!. Con curiosidad el niño grita: ¿Quién está allí?. Recibe una respuesta: ¿Quién está allí?. Enfadado con la respuesta, el niño grita: ¡cobarde! Y recibe como respuesta: ¡cobarde!. El niño mira a su padre y le pregunta: ¿Qué sucede?. El padre sonríe y le dice: “hijo mío, presta atención”. Entonces el padre grita a la montaña: “te admiro” y la voz responde: “te admiro”. De nuevo, el hombre grita: “eres un campeón” y la voz le responde: “eres un campeón”. De nuevo, el hombre grita: “Estás lleno de éxitos” y la voz le responde: “estás lleno de éxitos”. El niño está asombrado, pero no entiende. Entonces el padre le explica: “la gente lo llama eco, pero en realidad ES LA VIDA” “Te devuelve todo lo que dices o haces”. Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones. Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor, si deseas felicidad, da felicidad a quienes te rodean, si quieres sonrisas, sonríe. Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. La vida te dará de regreso aquello que tú le has dado. Tu vida, no es una casualidad, es un reflejo de ti. “SI NO TE GUSTA LO QUE ESTÁS RECIBIENDO, REVISA LO QUE ESTÁS DANDO”.