miércoles, 17 de abril de 2013

¡TU FRANCÉS ES HORRIBLE!




Cuando yo tenía ocho años...


Aún recuerdo como si fuera ayer aquél domingo. Yo tenía ¡Que se yo! ¿Ocho años? Fui a misa con mis padres y mis hermanos. Nos sentamos, como siempre, en los bancos de atrás. Apareció por allí atrás, por ese mundillo paralelo de las iglesias llamado los bancos marginados del final, el sacerdote. Quería  a un niño para leer la primera lectura. Por supuesto NoéAmeLepliage se ofreció sin problemas. Lo de no saber decir "no", como ven, me viene de lejos. Recuerdo también que los minutos previos a salir “al estrado” me temblaban las piernas. <<¡No te preocupes NoéAmeLepliage>> me dijo mi madre, <<Tu hazlo lo mejor que puedas>>. Pero a mí, con ocho años, aquello me parecía un asunto muy serio. Tan serio, tan serio que puse todo mi empeño y todas mis ganas en hacerlo bien. De verdad. Finalmente leí y baje con la plebe. Con mucha vergüenza, pues no me pregunten porqué pero eso de que haya tantos ojos carnívoros por ahí sueltos siempre me ha dado bastante pudor (hasta en la iglesia), al bajar las escaleritas del altar hice una tímida y rápida genuflexión. Mientras la hacía, oí que alguien me llamaba <<¡shhhh! ¡shhhh!>>. Me gire hacia el banco de la derecha. Una mujer me hacía señas con la mano para que me acercara. Inocente de mí, allí que fui. Era de esas señoras mayores de pelo blanco que parecen sacadas de un cuento. Tenía los ojos azules y una mirada intensa. Me acerqué con  intriga, olvidando por completo eso de <<No hables con desconocidos>>. Pero supongo que por entoncés pensaba que esa norma en la iglesia no tenía mucho sentido... ¿Si? ¿Cuántos años tienes niña? ¡Tengo ocho! ¿Ocho? ¡¡Pues a ver si aprendemos a leer!! ¿No?

El domingo. 

Este domingo, me encontré con una viejecilla de estas que parecen buenas, en la parada del autobús. A pesar de que el banco de la parada es bastante largo, decidió sentarse justo a mi lado. Exactamente igual que sucede en la playa, la gente debe ser que esta falta de afecto y necesita poner su toalla junto a la tuya. Pues igual. Los primeros 5 minutos sin contratiempos. Pero claro, en cuanto pasan 10, es obvio que te van a hablar. Y esta señora no podía ser menos.

-¿Tienes hora mademoissele?
-Si. Son las 12:25.

Silencio.

-¡Que buen día hace!
-Si.

Silencio.

-¡Y que calor!
-Si.

Silencio.

-¿Eres española?
Mi reacción.

-(¿Tanto se me nota?) Si. Soy española.

Silencio.

-¿De que parte?
-(Intuyo que esto solo acaba de empezar...) Soy de Madrid.
-¡Oh! ¡Adoro Madrid! ¡Que ciudad más bonita!
-Si, a mi también me gusta.

Silencio.

-¿Y que haces en Grenoble? ¿Eres estudiante?


 -Si, soy estudiante.

Silencio.

-¿Y que estudias?
-(Invisibilidad... ¡Ven a mi!) Estudio... derecho...
-¿Derecho? ¡No te pega!

-(¿¿¿¿???? ¿Mandeeeeeeee?) Sonrisa de no saber que contestar, ni tampoco querer hacerlo. Ojos como platos.

Silencio.

-Derecho es una buena carrera.
-Si...

Silencio.

-Pues eres una española muy guapa.

-(¡Vamos no me...! ¡Vengas ahora con estas!) Pues… gracias…supongo...

Silencio.

-Pues yo tengo un nieto que debe tener tu edad…

-(¡Noooooo! ¡Todo menos eso!) ¿Ah sí?... Que... bien...
-Pero claro, una chica como tu… Tendrás un novio aquí y otro en España ¿no?





-(¿¿¿¿???? Vale... ¿Dónde esta la cámara oculta?) No. No. Je suis celibateire.
-Bueno si, eres soltera. Pero tendras un “algo” aquí con algún francés y una pareja en España… que yo sé cómo es la juventud…

 -(¿¿¿¿¿¿¿¿????????? ¿Como dice?) 

-No. No. Soy soltera. Soltera.
-Bueno... eso decís todas. Pero no te preocupes si eres joven... Es normal... Todos lo haceis...


-(¿¿¿¿¿¿???????? ¡Venga tú!) No. No. S-o-y-s-o-l-t-e-r-a.
-Ya. Ya…

 (Ese sentimiento de que te han juzgado y condenado a cadena perpetua)

Silencio.

-Pues se acaba de morir Sara Montiel. Tú que eres española lo debes de saber.

-(¿Ahora sara montiel? ¡Dios mio! ¡Llevame pronto!) Si. Si.
-Una pena. Que guapa era. Ella también era moderna. Tuvo muchas relaciones...


-(¿? ¡Y dale con lo de Manolo!)

En estas, llega el autobús de la señora.

- Au revoir mademoissele! Bien que tu es belle, mais le français est terrible!  (¡Que sepas, que aunque eres guapa, tu francés es horrible eh !)





Hace unos años me fuí humillada a mi banco y no volví a leer en la iglesia. Hoy lo veo todo diferente...


¡Me quedo con lo de guapa!


¡Pero eso si! ¡A Dios pongo por testigo de que jamás vuelvo a hablar con desconocidos ancianas..!


¡Fin!