jueves, 25 de abril de 2013

¡SOCORRO! ¡NUNù A LA VISTA!





Ha llegado la hora. Ya no puedo retrasarlo más. Por desgracia, los acontecimientos se han precipitado solos. AY. AY. AY. ¿Por dónde empiezo? ¿Por dónde?

AY
AY
AY. Ya sé. Por el principio.

La nunù.

AY.

Nunca os he hablado de ella, pero es que tampoco sabía cómo abordar el tema. Con ella he acumulado grandes historias para los nietos. Con ella he recopilado un archivo de leyenda con cuentos de esos para no dormir. Con ella las anécdotas se suceden solas, y es que ella las escupe todas. Con ella he vivido algunas de las mejores aventuras aquí en Grenoble. O de las peores... según se mire... Es cuestión de gafas.

Lo mejor será, como ya he adelantado, empezar por el principio. Y no hay principio de novela o historieta que se precie sin presentación de personajes, sin descripción o sin boceto explicativo. ¡Allá voy!

Francesa, 44 años.

Mujer sin huesos (Y es que jamás hemos visto sobresalir alguno, por aquí) Cadera ancha y manos curtidas. Busto agresivo, ojos fatigados. Extravagante a tiempo completo. Amante empedernida de los escotes pronunciados. Documentación en regla.

Posee además esa enfermedad tan común entre las mujeres, que es el amor incondicional al cotilleo, al marujeo y a todos esos importantes quehaceres diarios. Enfermedad que espero no padecer nunca. Todos esos quehaceres los hace formidablemente. Y siempre encuentra hueco, no crean.

Otra virtud que posee la nunù, admirable donde las haya,  es la de alargar los cafés como si no hubiera mañana, como si no existiera mas vida después del café, como si aquí NoéAmeLepliage no estudiara ni tuviera vida, como si fuera un sacrilegio que duraran menos, como si... AY. ya saben.

Pero lo que verdaderamente me dejaría con la boca abierta, si alguna vez me faltan los ojos, los cuales permanecen bien cerrados en estas situaciones, es su capacidad para el teatro. ¡Es una artista! Sobre todo en la mesa.

Domina a la perfección todas sus dotes interpretativas, oigan. Tan pronto nos suelta una clase de física, como una gastronómica. y    todo esto sin que los niños lleguen a comprender que realmente no tiene ni idea de lo que nos está contando. Al principio yo tampoco me daba cuenta. Claro, yo no entendía del francés ni jota. Pero una ya va entendiendo, saben... ¡Qué dominio señores! ¡Qué poderío!

Yo casi que prefiero hacerme la sueca. ¿Para que voy a discutir con ella si el filtro del café funciona así o por el contrario asá? ¿Para qué discutir con ella que las fechas de la revolución francesa fueron otras? ¿Ustedes entienden, verdad?

Y la verdad, si todo fuera esto, bendito fuera el señor. Pero es que aun hay mas, ¡Hay más! señoras y señores. AY.

AY. Las comidas.

Las comidas bien. No paso hambre, no preocuparse. Pero es que es una detrás de otra. Las groserías, digo. Tan pronto echa un bronca descomunal a Gaspard porque no lleva la servilleta sobre las piernas, Como da un lametazo a la cuchara de servir y después la vuelve a dejar en la fuente. Esto como el acto inaugural del espectáculo. Que siempre hay más. Siempre. Ya saben...<<el espectáculo debe continuar>> y tal. Y ella se lo toma muy en serio. Se mete en su papel a la perfección. Que si, que NoéAmeLepliage siempre ha sido una tiquismiquis en la mesa. Pero es que no soporto las guarradas, las tonterías, y tengo fobia a la mala educación. Y en la mesa son imperdonables. AY.

Sus actuaciones inéditas en la cocina me dan para una novela. Un novela con su segunda parte. Una novela de terror. Asique voy a alejarme de estos lares.

AY. Hoy.

Hoy ha venido, como cada mañana, con la barra del pan bajo el brazo, todavía calentita. La barra de pan, ella con semejante escote debía ir bien fresquita. Mientras ella preparaba unas tartine (Tostadas con mantequilla por encima para los niños) yo preparaba el café.

Se nota que mañana empiezan sus vacaciones, pues estaba extremada y exageradamente feliz. Ha empezado contándome lo que va a hacer este fin de semana, obviando el hecho de que yo quería tomarme el café leyendo el periódico que estaba estratégicamente colocado delante de sus ojos, encima de la mesa. Luego me ha contado lo que va a hacer en su semana de vacaciones. Ordenadamente.

Lunes,
martes,
miércoles,
jueves,
viernes...
y así.
Nada emocionante se lo aseguro.

Y antes de que yo pudiera contarle que mis vacaciones iban a consistir en comenzar la operación barby malibu, lo que viene siendo, en ponerme negra como un tizón, los acontecimientos se han precipitado solos. La nunu ha tenido una idea genial.

AY, señores. AY.

AY. ¡Qué idea! ¡Qué idea tan genial ha tenido!

AY. Maldito momento.

No haré un mundo. Pero es que AY. AY señores. No hay por dónde cogerlo. El asunto.

<<¿Por qué no te vienes a pasar un fin de semana a mi casa? ¿Y así te presento a mi familia?>>

Mi cara era un poema. Pueden imaginarse.

Ojala fuera tartamuda, así por lo menos hubiera tenido excusa por tardar tanto en contestar. Pero es que no sabía que se contesta a eso. En estos casos ¿que se dice?: ¿<<No, gracias>>? ¿<<No, gracias, tengo mejores cosas que hacer>>?

Pero en lugar de eso, mi buena educación me ha jugado una mala pasada: <<Muchas gracias por invitarme, será un placer>>. ¿Que otra cosa podía decir?

Obviando el hecho de que mi cara no correspondía con mis palabras, ella ha continuado su monologo:

<<Además, ya sabes que tengo un hijo que tiene un año más que tu.

Si, señora.
Se ha encargado usted bien
 de que me quede clarito
 por activa y por pasiva.

Tiene muchas ganas de conocerte.

¿ ¿ ¿ AY ? ? ?
(Horrorizada, no emocionada.
Aclaro. Que luego vienen sino
 las malas interpretaciones.)

Además el otro día le enseñe fotos tuyas.
¿¿Dice usted??
OH
LA
LA
!

Y me dijo, ¿Esta es Ana NoéAmeLepliage? ¡Pues esta buena!

Pestañeé.
¿ ¿ ¿Pues
esta
buena
? ? ?
¿Esto es en serio?
(Aquí ya estaba  a punto
de echarme a llorar)

(Risa histérica de la nunù)

¡Que

alguien

pare

esto!

¡Pero ya!


Si. si. Que le pareces muy guapa...BLA BLA BLA...>>


En este punto deje de escuchar.

Y me puse a maquinar una solución lo menos traumática posible (para ella) a semejante berenjenal. No la encontré.

Por eso hoy, acudo a usted, querido lector.

QUé HACER. ¡QUé HACER! HE AHí LA CUESTIóN.

¡AY!

Cualquier idea, sugerencia o plan B, por descabellado que sea, y que se os ocurra, será bienvenido. Cualquier cosa, menos ese fin de semana. Cualquier cosa, menos esa cita a ciegas con semejante poeta de frases ingeniosas -¡Pues esta buena!- (Que en francés, todo hay que decirlo, suena aún peor) ¡Socorro!

AY¡Me va a matar un día de estos!, con tantas sorpresas y tantas actuaciones inéditas.

AY.