viernes, 19 de abril de 2013

LA LECHERITA






¿Les han contado alguna vez el cuento de la lecherita? ¿No? ¡A mí me lo contaba mi padre cada noche cuando era pequeña! -¡Eso era perseverancia, y no lo de ahora!- de modo que me lo sé bien. Me lo sé de memoria. Tomen asiento y abran bien los oídos.


Resulta, que había una vez una niña llamada NoéAmeLepliage que vivía al pie de las montañas (no confundir con Marco, ese era otro. Ni con Heidi, que esa vivía en los Alpes suizos, no en los franceses). A lo que iba. NoéAmeLepliage era una niña sencilla y alegre. Una niña inquieta, y una amante empedernida de la lectura y de la coca-cola-light. Sobre todo de la coca-cola. Sobre todo si era light.

NoéAmeLepliage se pasaba los días leyendo, paseando, estudiando a ratos o practicando deportes tan duros como ir de compras. Así iba llenando poco a poco sus días...

En uno de esos días, en los que el tiempo solo acompaña para darse una vuelta por el centro comercial, NoéAmeLepliage tuvo que resignarse a ello. Nada más entrar en Grand Place vislumbro una tienda en la que no había reparado nunca antes. Movida por una curiosidad impropia se acerco pausadamente, disfrutando cada paso, como si se tratara del descubrimiento de unas tierras vírgenes aun por explorar -ciertamente lo eran para ella-. Echo un vistazo con ganas y mostro interés por su parte, pero nada le llamaba la atención lo suficiente como para acercarse. Y justo en ese momento en el que desconectas para abandonar la tienda y centrarte en la siguiente... sus ojos quedaron prendados misteriosamente por un estampado que bien podía haber diseñado un ángel. Un estampado de esos que quitan hasta el hipo. Un estampado imposible de describir con palabras que no sean malsonantes. Un estampado que embriaga de un solo trago hasta el alma mas selecta. Un estampado poco ortodoxo. Un estampado más letal que el mordisco de Eva a la manzana prohibida. Un estampado brutal, señores. Me acerque hasta con miedo. ¿podía verdaderamente existir un estampado tan... tan... tan yo? Cogí la prenda entre mis manos mientras descubría que se trataba de una americana. ¡No podía creerlo! ¡Un estampado perfecto, en la prenda fetiche de NoéAmeLepliage! ¡Por fin los astros se habían alineado! Justo cuando me estaba pellizcando llego la dependienta... ¿en qué puedo ayudarte? ¿podría decirme el precio de esta chaqueta? Pues son xxx€. Dijo en un tono de lastima fingida, que yo traduje en: <<Demasiado caro para ti niña>>. Verdaderamente era cara, pero sin dejar que me intimidara me la probé una vez más. Supe desde ese momento, que no podría vivir sin ella, supe que estaba ante un antes y un después en mi vida, supe que jamás podría aceptar una americana peor que esa y supe también que tampoco encontraría ninguna igual o mejor, supe lo que era el amor a primera vista... Estaba decidida a comprármela. Me dirigía segura a la caja para pagar cuando pepito grillo interrumpió mis pensamientos. ¿La necesitas NoéAmeLepliage? Esto... No... ¿es muy cara, verdad? bueno... un poco... ¡No te la compres! ¡Que no la necesitas! En fin, que antes incluso de haber sacado la tarjeta ya me sentía culpable. Trate de pensar con claridad y concedí a pepito grillo media hora para convencerme con motivos de peso de porque no debía comprármela, mientras dábamos una vuelta por el centro comercial. Tic Tac Tic Tac date prisa pepito que solo quedaba una !eh! No te preocupes, es demasiado cara como para que alguien la compre un jueves tan temprano. Y con esa estúpida certeza me fui de caza a otras tiendas del montón.

Pero la americana había monopolizado ya todos mis pensamientos: La voy a utilizar muchísimo. Además me queda genial. La puedo combinar con unos vaqueros. Y con el vestido blanco cortito. o con uno negro. incluso con bermudas en verano. Yo creo que con otro estampado también puede quedar muy bien. Además es tan bonita. Es tan yo. Además me la puedo poner tanto de fiesta como para un día normal. si, si es demasiado bonita como para dejarla ahí. Sienta de maravilla. No es tan cara si luego me la pongo bastante. Parecía de muy buena calidad. Decidido me la compro. Vamos que no deje hablar a pepito grillo en ningún momento... y me volví a la tienda en busca de la chaqueta.

Nada más entrar supe que algo iba mal. Algo iba muy mal.

 

Donde...

 

es...ta...

 

mi...

 

¿¿¡chaquetaaaaaaa!??

 

Su estampado era inconfundible, por lo que era imposible no verla a distancia. Contrariada pero sin perder la esperanza, pregunte a la dependienta. ¿donde está mi preciosa chaqueta? ¿esa que pienso combinar de mil maneras diferentes? ¿esa que me ha robado el corazón? ¿la chaqueta? ¡ah, la acaba de comprar una señora!

En fin, señores, espero que hayan aprendido la lección. Una pena haber sido conejillo de indias. Nada de construir castillos en el aire. Que ya lo dice el dicho... No anheles impaciente el bien futuro... ¡Mira que ni el presente está seguro!



*mamá... papá... esta parte no hace falta que la leáis... estoy sin portátil amigos... asique poco skype y poco estudio este fin de semana... que le ha pasado al portátil me daría para un libro... los interesados en conocer la historia que dejen un comentario e igual me animo...
*Que os echo de menos y tal.