miércoles, 10 de abril de 2013

HAPPY PICNIC at WOODSTOCK





Como ya sabéis, los miércoles los niños no tienen clase. Es un suplicio y un alivio, a partes iguales. A lo que iba. El miércoles pasado, al ver como se aburrían -¡No se todavía en que momento!- se me ocurrió la genial idea de que podíamos hacer un picnic juntos en el jardín. Les prometí que habría chuches, galletas, patatas, coca-cola y un sinfín de guarradas, que yo me encargaría de comprar. Se les iluminaron los ojos a los dos -Henri y Gaspard- al mismo tiempo, y a la vez dijeron ¡Y salchichón! ¡Salchichón sil vu plait! Estoy segura que podrán adivinar la expresión que se dibujo en mi cara...

¿Salchi... que? ¿¿Salchichón??

Es pensarlo y me entra un ataque de risa. ¡Son tan imprevisibles los franceses! Total que NoéAmeLepliage ya se preparaba para lo peor: Salchichón, Jamón serrano, Champán, Paté de pato con mermelada, tartaletas de limón, fresas con nata...¡Vámos que lo nuestro iba a ser un picnic en toda regla, señores! 


Ni se imaginan la ilusión con la que los niños le contaron a su madre nuestro futuro planazo del picnic. Llevan toda la semana recordandome que es a Gaspard a quien le gusta la coca-cola, y que a Henri lo que le gusta es el Oasis de Naranja. Aunque, claro está, lo más importante era ¡el Salchichón! Y el salchichón es lo primero que hemos metido en la "cesta del picnic" al prepararla esta mañana. En momentos como estos, es en los que una se cree que vive en Austría con la familia von Trapp, y que su nombre es María. Aunque en este caso, nuestra excursión no ha sobrepasado los límites del jardín. Sonrisas y lágrimas, si ha habido.




Cuando hemos terminado de preparar "la cesta" y estábamos todos listos, nos hemos bajado al jardín. Hemos acomodado nuestro "mantel" en la hierba, junto a una pequeña sombra. Después he preparado unos bocadillos rápidos de salchichón y de jamón serrano (¡Bien! ¡Salchichón! gritaba Gaspard mientras yo cortaba el pan). Hemos abierto la ingente cantidad de patatas fritas que habían elegido los niños y las hemos mezclado, pues querían saber si podrían distinguir el sabor de las patatas de mostaza, a la boloñesa y de sabor barbacoa, si estas estaban mezcladas. Afortunadamente, no tenemos ningún problema en las papilas gustativas, y somos capaces de diferenciar sabores, sin problemas. De postre fresas, cookies de chocolate y caramelillos varios. Hasta aquí, podría decirse que era un picnic respetable y apetecible. Un picnic sencillo. 






La cuestión es que nos hemos quedado sin refrescos, sin zumo y sin agua. De modo que lo he utilizado como excusa para ir a por la cámara, y les he dejado al cuidado de Lou Lou (la pequeña de un añito), por no más de cuatro minutos, contados, mientras rellenaba la botella y tal. Mi sorpresa viene cuando antes de bajar, echo un vistazo por la ventana, y me encuentro con que mi picnic, ¡mi picnic! ¡ya no es un picnic! ¡Unos hippies han invadido el jardín! ¡Woodstock en estado puro!




(¡Oh la la! ¿WTF? ¡Maaaaaamaaa mia! ¡Dios mio! ¿quienes son esos hippies, y que han hecho con mis niños?)



¡Cuando llegué ya habían arrasado con todo!


¡con TODO!






Pero ya saben ustedes. Si no puedes vencerlos... ¡Únete a ellos!












A mitad de tarde, han cambiado de parecer, y Woodstock y Peace & Love,  por un campo de batalla, olvidándose por completo de su postura para con la guerra de vietnam y demás...








¡Mentiría si dijera que no he disfrutado! ¡Aunque tampoco hubiera estado mal que Mr. Bob Dylan se pasara por aqui! ¡Incluso 44 años después!




¡Hasta la vista Woodstock!



*No, Bob Dylan no cantó esta precisamente, en Woodstock 94. ¡Pueden estar seguros! ¡Pero es que, es ya una de mis canciones preferidas! ¡No puede no-aparecer en mi diario!