viernes, 8 de marzo de 2013

A LA CAZA DE...




Curiosidades, anécdotas, descubrimientos, sitios con encanto y un largo etcétera.

Ajustar.
Apuntar.
Mirar.
¡Disparar!

¡Pum!
Velas Dyptique I Love…


Mi obsesión secreta con las velas Dyptique a este paso ya no es tan secreta. El único problema es que se gastaron hace tiempo (No me duraron ni dos meses…) y el presupuesto de estudiante difícilmente me ayuda a reponerlas, de modo que pensando en  buscar una solución lo más asequible posible y lo menos traumática posible, decidí ir a la caza de unas velas muy-muy-muy parecidas a mis queridas Dyptique. Probé las velas de Ikea, pues algunas tienen olores realmente conseguidos (Tindra de Vainilla o Tindra de manzana con canela), pero se consumen muy rápidamente a pesar de que prometen en la etiqueta 30 horas de duración y no hablemos de lo que tardan en desprender su fragancia... Después decidí pasarme por Habitat, donde tienen también una ingente colección de velas, y escogí cuatro. El problema es que no todas son aromáticas y los precios de las que sí lo son, no son tan competitivos como los de su vecino de arriba. Por lo que cuando se me acabaron decidí seguir buscando. Mi siguiente parada –como no podía ser de otra manera- fue en Monoprix (Digamos que es como el Hipercor de España, pero muchísimo más extendido, puedes encontrarlo en toda Francia sin excepción). Monoprix también tiene bastante variedad en cuanto a velas, vende tanto su propia cosecha como otras marcas, aunque para mi sorpresa sólo vende velas made in Francia. Y no se si será porque soy muy exigente, o porque fui un martes a comprarlas, pero maldito momento en el que las compre… Ahí tengo todavía un par sin estrenar… Un olor bastante empalagoso inunda mi cuarto y la casa entera cada vez que las enciendo. Simplemente no me gustan.

Dicen que te enamoras en el momento más inesperado. Pues eso es precisamente lo que me paso con las velas de I Love Cosmetics…  En el momento más inesperado, y sin la escopeta cargada… ¡Pum! Dispararon ellas hacia mí.

I Love… Estoy segura de que no habéis "caído" en de que marca se tarta… para las despistadas… Todas conoceis la vaselina que ha monopolizado todos mis Noé, mis Amé y mis Le pliage, desde el verano que pase en Londres allá por el 2009. Esa vaselina rosa chicle que cada vez que os dejo os hace dudar ¿Se puede comer? Si. Esa que tanto os gusta y de la cual no me despego aquí. Pues resulta que ese mismo olor a Batido de fresa, a smoothie de Mango y papaya, a coco con nata, a tropical paradise, a chocolate con naranjas… que ya se había apoderado de nuestros labios, ahora lo hace también de mi habitación aquí en Grenoble.

Como ya os conté cuando comenzaron a venderlas en España, podéis encontrarlas en Douglas. En inglaterra yo compraba sus productos en Superdrug, y este verano me pareció verlas en Fenwick. Para los exiliados por voluntad propia en Grenoble como yo, las podéis adquirir en el Bodybell del centro comercial Grand Place. Dato importante, no venden por internet.

De todas formas y aunque son una buena opción para contrarrestar la falta de Dyptique, NoéAmeLepliage siempre será 100% Dyptique. Los que esteis en París no dejeis de pasar por su tienda…



¡Pum!
Biblioteca internacional.


No todo en Grenoble son velas aromáticas. También hay bibliotecas. Y será porque es una ciudad universitaria, pero nunca antes había visto tantas bibliotecas juntas… Hay una prácticamente en cada esquina. Que si. Que si. ¡En cada esquina! Pero lo más curioso es que cada una tiene un horario particular… Y desde que mi Blackberry se llevó mis notas con los horarios, siempre me confundo y voy a las horas que esta cerrada. ¡Vuelve BB! ¡Esta broma ya no tiene gracia!

De entre todas esas bibliotecas, hay una que se ha convertido en mi favorita. La Bibliotèque Municipale Internationale. Podeis encontrar una interesante colección de libros en siete idiomas, entre ellos por supuesto el español. A mi ya me conocen por allí como la dueña de la estantería 841 ES.

Quien quiera pasarse por mi estantería, estas son las señas:


Tram: Terminus ligne B “Cité Internationale”.
Bus: Ligne 30 arrêt “Cité Internationale”.
 
 Aunque os lo advierto, es un peligro. No había recibido tantos felchazos disparos a la vez en mi vida. ¡Si no me estoy leyendo cinco libros a la vez, no me estoy leyendo ninguno!


¡Pum!
¡OH! ¡Buena educación en Francia!


Hay otra “costumbre” francesa que me gusta y me hace gracia a partes iguales. Como sabéis para llegar a la Maison donde vivo, hay que coger un autobús que tarda 15 minutos. Suelo cogerlo siempre después de clase, pues a la ida me lleva la madre de la familia. Como siempre, como en Madrid, y como en cualquier otra ciudad, al entrar saludo al conductor, Bonsoir me toca decir normalmente, por las horas a las que lo cojo. Bonsoir me suele responder él. Después paso mi abono-tarjeta-mensual por el lector de tarjetas y busco un sitio. Este ritual monótono y aburrido que se produce varias veces cada segundo en todos los países del mundo, tiene una peculiaridad en Francia. O por lo menos una peculiaridad que yo en España no había tenido el gusto de ver.

Soy bastante despistada, de modo que no me percaté de ello hasta después de varios viajecitos a casa. Todo comenzó el día que me dí cuenta de como el conductor cuando me bajaba, decía en un tono bastante alto Au revoir! Para mi sorpresa a nadie de los que estaba en el autobús le resultó raro… Yo claro, pegué un brinco. ¿Me lo estará diciendo a mi? Estaba atónita. Me dejo sin palabras. De modo que no conteste. Al día siguiente, me preparé concienzudamente para que si volvía a despedirse de mi, por lo menos poder contestar. Y así fue, al llegar a mi parada y abrir las puertas volvió a gritar Au revoir! Au revoir! Grite yo. De nuevo a nadie en el autobús le extraño. Y llamenme egocéntrica… pero al principio, pensaba que sólo se despedía de mí… Después pude comprobar que todo el mundo se despide educadamente del conductor antes de bajar. TODO el mundo. 

¡Pum!
Plateau de fromage traditionnel, Des Alpages.



Gracias a una amiga española, he descubierto hace unos días que aqui en Grenoble tenemos la mejor quesería de toda Francia -¡Que digo!- de todo el mundo. Sí. Sí. Aqui la tengo. A dos pasos de casa y yo sin enterarme. La especialidad de esta quesería son sus famosas tablas de quesos franceses. El procedimiento a seguir es sencillo. Le explicas al dependiente que tienes una cena con amigos esa noche -por ejemplo-, y le dices el número de comensales. Después, puedes elegir entre infinidad de quesos, aunque -por supuesto- el dependiente también te puede asesorar. Lo que te prepara -como se ve en la imagen- es una estupenda tabla de quesos que gracias a unas banderitas colocadas estrategicamente encima de cada uno, nos indica el orden en el que debemos hacer la degustación y -por supuesto- el nombre de los quesos. Además, el dependiente también puede recomendarte alguno de los vinos franceses que mejor acompañen a tu tabla de quesos personalizada. Y en eso consistirá la cena. ¡Queso y pan! ¡Delicioso!

Para los que vivís en Grenoble...



¡Pum!
Grignoter.

Esto tan sólo es una pequeña anecdota que me recuerda lo importante que es fijarse en lo que vemos a nuestro al rededor. Además esta anécdota viene con palabra de vocabulario incluida. ¡Tóma!

<<POUR VOTRE SANTÉ, ÉVITEZ DE GRIGNOTER ENTRE LES REPAS.>>

Esto se escucha en todos y cada uno de los anuncios de comida que hay en la televisión. Despistada de mi, ni me había fijado... Quizás hubiera seguido viviendo en la ignorancia, de no ser por mi amiga Cris. Cris estudió Odontología y encontró su primer trabajo tras finalizar la carrera aqui en Grenoble (Lleva aqui desde enero). Para poder trabajar aqui, le pedían tener un nivel de francés suficiente como para poder comunicarse con los pacientes. El encargado de medir su nivel con una conversación fue el director del colegio de odontólogos de aqui de Grenoble. Cris estuvo preparándose a conciencia durante un mes para esa conversación. Necesitaba conocer a la perfección todos los términos que se utilizan en odontología, en Francés. Lo que no esperaba, es que le preguntaran por una expresión tan coloquial como "PICOTEAR". ¿Puede explicarme como convencería a un niño de que no es bueno picotear entre horas, para su salud bucodental? Poneros en situación. Llevas un mes preparándote para un exámen que te permita trabajar en francia. Te sabes a la perfección todos los terminos que debían preguntarte... pero no, no. ¡Grignoter!
Gracias a que Cris había estado atenta a los anuncios, ahora tiene trabajo. Asique ya sabeis, ¡A ver la tele!

¡Pum!
Yaourt Stracciatella.

Una receta de la madre de mi familia que os encantará. Además se tarda dos minutos exactos en prepararla. Ya sabeis que las recetas os las dejo en tamaño grande... (Imprimir. Imprimir. Imprimir.) ¡Que la disfruten!




 *Cómo habeis podido comprobar, sigo sin móvil... Estoy un poco incomunicada... pero no dejo de acordarme de vosotras todo el tiempo, y os echo de menos más que nunca. No estaría de más... que alguna empezara un diario de viaje allí en Madrid para enterarme bien-bien-bien de lo que se cuece por alli... Ahí lo dejo. Como sugerencia y tal.
* No dejeis de hacer el yogur de Stracciatella. Que os conozco, perezosas.
 * ¡Se me olvidaba! Estrenamos nueva página en la barra de herramientas... Turismo. Aunque esta en construcción, promete. ¡Os lo digo yo!


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