lunes, 4 de junio de 2012

TOQUES ZEN

Recuerda este proverbio chino: Los Maestros pueden abrir la puerta, mas sólo tú puedes entrar. Ten un proyecto de vida: mas está abierto para percibir las señales del camino. Ser flexible como las ramas de un árbol al viento, así nada podrá quebrarte. Enciende un incienso: El marca el tiempo de tu meditación o de cualquier actividad y purifica el ambiente. Además de eso, según los monjes zen-budistas, el humo esparce bienestar a todos los seres y eleva nuestro espíritu. En el trabajo: cuando estés en una situación de conflicto o recibas una provocación, no reacciones inmediatamente. Respira y presta atención, pues siempre hay una manera de resolver las cuestiones de forma pacífica, con respeto amorosamente. Caso contrario, tu entras en la sintonía de acciones y pensamientos negativos, dañinos para los otros y para ti mismo. En el tráfico, mantente atento y amable con los otros conductores: Mantén la distancia y cede el paso. Si estás muy alterado con la espera, ten en el coche música tranquila y algunos caramelos. Eso baja la ansiedad y suaviza el enfado y la impaciencia. Acuérdate de mirar hacia el cielo: Eso expande los límites de la mente y nos recuerda que somos una pequeña parte del inmenso Universo, que está siempre en movimiento. Resérvate algún tiempo y quédate sin hacer nada: No pienses, no contemples, no desees cambios. En cada gesto simple de lo cotidiano, puedes descubrir nuevos placeres: Saborea el agua y cada alimento como un bien precioso, una fuente de energía vital. Cuando estés comiendo o cocinando, no desperdicies nada. Empieza el día sentándose con la columna recta: puede ser una silla, percibe tu respiración, los latidos de tu corazón, tus tensiones, tus pensamientos. Quédate así, durante unos minutos, después respira hondo y sal al mundo dispuesto a aceptar el día como venga, como si fuera el primero de tu vida. Vive el momento presente: El pasado ya se fue y el futuro aún no existe. El aquí y ahora es la única realidad. La respiración tiene el poder de cambiar rápidamente tu estado de ánimo: En situaciones de estrés, ansiedad, enfado, tristeza, calma tu respiración y ten en mente que todas las situaciones son pasajeras, que todo está en constante transformación. Presta atención en todo lo que haces: y mira las acciones y los comportamientos repetitivos como una nueva oportunidad de percibir la vida con más cuidado y amor.