domingo, 27 de marzo de 2011

Madre Teresa de Calcuta (1910-1997. Misionera yugoslava nacionalizada india)

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.

Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él.

El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.

No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz.

No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar.

Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más.

La paz comienza con una sonrisa.

Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite.

Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios.

Nuestra tarea consiste en animar a cristianos y no cristianos a realizar obras de amor. Y cada obra de amor, hecha de todo corazón, acerca a las personas a Dios.

No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón. .

Lo que importa es cuanto amor ponemos en el trabajo que realizamos.

El que no vive para servir, no sirve para vivir.

Amo a todas las religiones, pero estoy enamorada de la mía.

Cuanto menos poseemos, más podemos poseer.

Sin nuestro sufrimiento, nuestra tarea no diferiría de la asistencia social.

Mi sangre y mis orígenes son albaneses, pero soy de ciudadanía india. Soy monja católica. Por profesión, pertenezco al mundo entero. Por corazón, pertenezco por completo al Corazón de Jesús.