miércoles, 9 de marzo de 2011

La memoria y la historia


Ayer, la Uno emitió una película de producción propia sobre una mujer que fue, en mi opinión, el mejor personaje de todos los que dio la Segunda República Española: Clara Campoamor, la mujer olvidada. Fue una grata sorpresa. la película, dirigida por Laura Mañá, cuenta con bastante fidelidad a los hechos la gesta de la mujer cuya determinación y empeño consiguió implantar el voto para las mujeres. Está bien hecha, bien narrada, muy bien ambientada y su personaje principal encarnado por una espléndida Elvira Mínguez.

Confieso que me temía lo peor. La televisión vasca, ETB, había anunciado el estreno, como "la lucha de la diputada socialista"; en este blog ya trajimos a colación una mixtificación, probablemente hecha desde la ignorancia, no desde la mala fe, por la entonces ministra de Igualdad, Bibiana Aído. Pero estuvo bien, como digo. 

La película termina en el gran momento de triunfo de Campoamor, cuando saca adelante en las Cortes el voto de las mujeres, sin dilaciones ni retrasos. Hay en ello una paradoja notable: el voto femenino es aprobado contra los votos de la izquierda. Indalecio Prieto lo calificó de "puñalada trapera a la República". De las tres mujeres con escaño en las Cortes de 1931 se opusieron dos: la radical-socialista Victoria Kent y la socialista, Margarita Nelken, una Leire Pajín con más lecturas y educación esmerada. La izquierda, ya entonces, dejaba los principios por las conveniencias y argumentaba que el voto de las mujeres estaba en manos de sus confesores, si bien hubo diputados socialistas que apoyaron la propuesta de la diputada radical madrileña. Por el mismo prejuicio, fue aprobado con los votos de la derecha. 

Hay una segunda parte de la historia que también tiene su interés, apenas apuntada por los títulos finales: la carrera parlamentaria de Clara Campoamor acabó en su primera legislatura, 1931-1933. La izquierda culpó al voto femenino de la pérdida del Gobierno por la coalición republicano-socialista. No pensó, por ejemplo, que algo podría tener que ver el escándalo de Casas Viejas, donde la Guardia de Asalto mató en su choza al anarquista Seisdedos y a toda su familia. Nadie quiso incluirla en las listas en 1933, ni en febrero de 1936, en las listas del Frente Popular. La expresión "la Guerra Civil condujo a muchos republicanos al exilio, entre ellos a Clara Campoamor", puede contribuir a sostener el error Aído que habló de su exilio "en la larga noche franquista", omitiendo, ya digo, que cuando salió de Madrid y de España lucían las amables mañanas republicanas. Clara Campoamor se fue al exilio en septiembre de 1936, por temor a ser asesinada en el Madrid de las noches milicianas. Después, cuando viajaba desde Marsella a su exilio bonaerense, estuvo a punto de ser entregada a los franquistas por el Gobierno de Vichy. Fue una de tantas españolas a las que los dos bandos aspiraban a helarle el corazón. 

Hace falta una segunda parte de esta vida ejemplar, que podría basarse en dos libro suyos muy recomendables: 'Mi pecado mortal: el voto femenino' y 'La revolución española vista por una republicana'.