miércoles, 23 de marzo de 2011

Ha muerto Juan Carlos Eguillor


Hace ya algunas décadas, mucho ante de que nadie pensara que en Bilbao habría un museo Guggenheim y un metro diseñado por Foster, antes, incluso de que Foster fuera Foster y los peñascos, peñascos, un jovencísimo Juan Carlos Eguillor había imaginado un Bilbao compatible con la modernidad en las páginas de El Correo

Hacía ya mucho tiempo que vivía en Madrid, donde colaboró en El País, pero era posible verlo con cierta frecuencia en este Bilbao tan suyo, como si viniera a comprobar que todo seguía en su sitio. La última vez que me lo encontré fue en la pasarela de Calatrava y allí, con el museo de Frank Gehry a la vista, estuvimos hablando precisamente de esto: de la sorpresa que suponía Bilbao para quien hubiera pasado fuera unos años. "¡Quién lo iba a imaginar!" dijo con una humorada melancólica. Desde que vendió la casa de sus padres en el Casco Viejo apenas se le veía, pero su muerte va a dejar en su ciudad ese hueco que deja a su alrededor la gente buena y Bilbao se quedará un poco más chato, más gris y más pequeño. Que la tierra le sea leve.