domingo, 6 de marzo de 2011

Esta noche va a nevar



Lo que nunca muere, la nieve y los atascos de tráfico. Recordarán los más viejos del lugar aquella nevada que cayó en febrero de 2004, un mes antes de la jornada electoral que llevó a José Luis a La Moncloa. faltaba un mes para que Alfredo Pérez Rubalcaba acuñara su divisa: "los españoles merecen un Gobierno que no les mienta". Él era solo por aquel entonces candidato al Congreso por Cantabria. Y APR se preguntó:


 "dónde está el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, mientras media España lleva dos días paralizada a causa del temporal que está afectando a Europa". "Cascos, una vez más", ha "dado la espalda" a los españoles afectados por el temporal, y tachó de "tercermundista" que el mal tiempo "paralice medio país", lo que achacó a "la imprevisión y la improvisación del Gobierno".
"Toda Europa está nevada, sin embargo funciona, lo que demuestra que la Europa de los servicios públicos acaba en los Pirineos",(...) El "caos" producido en autopistas y carreteras nacionales, líneas de ferrocarril o aeropuertos no tiene justificación alguna "salvo que el responsable de este desaguisado estè cazando; nunca están cuando hace falta", como ocurrió en la catástrofe del "Prestige". 
"Llama mucho la atención que los populares se hayan pasado toda la semana inaugurando cosas y ahora hayan desaparecido", y confió en que esta vez Alvarez Cascos "no eche la culpa a los automovilistas por haber tenido la osadía de salir de casa".

Al año siguiente, ya gobernando el PSOE, hubo varios temporales de nieve y otros tantos colapsos circulatorios. La portavoz del Gobierno, Mª Teresa Fdez. de la Vega, explicó el tema con recursos refraneros y sonrisa comprensiva de madre abadesa: "Año de nieves, año de bienes". La directora general de Protección Civil, Celia Abenza Rojo, reprendió a los conductores por echarse a la calle con tanta impremeditación y el PP en la oposición devolvió al Gobierno las palabras de Rubalcaba del año anterior.


Era un camino de perfección, tres años después, la nieve volvió colapsar, no sólo el tráfico rodado, sino el funcionamiento del aeropuerto de Barajas. Aquella ministra de Fomento que Manhué le encalomó a Zapatero y a todos nosotros, viajó a los países del norte de Europa, para saber por qué en Berín, Estocolmo o Reikiavik no les pasaban estas cosas. El 27 de enero de 2009, esta buena mujer compareció ante el Congreso para dar explicaciones sobre la última nevada y el último colapso:
“Si la borrasca cambió de una forma impredecible, no lo pueden predecir. Pero si no lo predicen los que lo tienen que predecir, ¿cómo piensan ustedes que los vamos a predecir quienes estamos esperando la predicción?
El viernes volvió a pasar y la secretaria general de Infraestructuras, Inmaculada Rodríguez-Piñero tiró de enciclopedia Álvarez para explicar que fallos hubo, pero responsables, ninguno:
"la nevada superó todas las previsiones" y que "las máquinas quitanieves no llegaron tarde, se quedaron atrapadas en el embolsamiento de tráfico que se había producido en la A-6". A su juicio, "no se puede declarar culpables a nadie ni a nada, se han producido una serie de circunstancias simultáneas que han provocado el colapso y embolsamiento de los conductores".
Así está el tema, con un paisaje nevado de autopista bloqueada, alfa y omega de estas dos legislaturas. Y de las que vengan. ¿Y qué es el cambio? preguntaron a Felipe González en 1982. "Que España funcione", respondió, hace casi 30 años.