miércoles, 16 de marzo de 2011

El dolor y el pánico



La tragedia que se ha abatido sobre Japón con el terremoto y el tsunami que han causado la muerte a un número indeterminado de personas, pero que seguramente superan largamente las 10.000 y la amenaza de catástrofe nuclear. La foto, que corresponde al traslado de un cadáver por un grupo de rescate en Kesennuma, es un apunte de la distinta percepción que sobre el drama tienen oriente y occidente. Las personas de la foto llevan en la camilla el cadáver de una víctima del terremoto o el tsunami que produjo. Los ciudadanos japoneses dedican la mayor parte de su angustia y su preocupación a la búsqueda de los miles y miles de desaparecidos. Carrascal ha escrito una excelente columna en ABC sobre la calidad de su material humano.

El pánico nuclear se da en Europa, con un comisario de la Energía haciendo literatura e invocando el apocalipsis. La moratoria de Angela Merkel es probablemente pánico electoral, otro concepto, dada la cercanía de las elecciones en Baden Württemberg y en Renania-Palatinado. El presidente Rodríguez Zapatero ha estado contenido entre sus pares y ha pedido a la presidenta del Consejo de seguridad Nuclear, Carmen Martínez Ten, un informe sobre cómo afectaría un huracán a la central de Garoña. Es lo racional en asuntos como estos: preferir el dictamen de los técnicos al de los poetas.

Lo único que desconcierta un poco es que el Gobierno que preside difunda esta misma mañana por boca de su vicepresidente tercero la noticia de que "El Gobierno mantiene el cierre de Garoña para 2013". Si esto es así, si ningún informe puede alterar una decisión firme, ¿qué sentido tiene encargarlos? Por otra parte, el contenido del informe es altamente previsible, después del que el mismo CSN emitió en 2009 sobre la seguridad de Garoña y de la calficación de 'óptima' que Martínez Ten empleó ante el presidente para referirse a la seguridad de la central. El resultado será que Garoña no se vería afectada por el tornado más virulento que haya pasado nunca por España. Si está construida como la de Fukushima, que es del mismo año, sabríamos también que un terremoto 8,9 Richter no podría con ella. Otra cosa sería un tsunami como el que ha causado el terremoto en Japón, pero el Ebro a su paso por las cercanías no parece que pueda crear alguno parecido. El mar Cantábrico está relativamente cerca, pero la ola habría de superar los 800 metros de altura, hipótesis que parece algo improbable.