domingo, 6 de marzo de 2011

Cerrar Madrid



José Blanco ha introducido en la política el aire de gresca de vecindonas a través del patio de interior a cuenta del tendedero de la ropa, aunque a veces sus intervenciones están dotadas de una gran coherencia interna. Por ejemplo, decir que "cerrar la Comunidad de Madrid sería una medida estupenda para ahorrar"es muy coherente con felicitar a Amparo Valcarce, que fue, en su condición de delegada del Gobierno en Madrid, responsable de la falta de coordinación institucional  en la nevada del viernes, porque se hallaba dando un mitin en Valladolid, en esa permanente actitud de anteponer los intereses generales a los partidarios, que es la marca de la casa.

"Amparo, lo estamos haciendo bien", dijo el Número Dos y tenía razón, si de lo que se trataba era de cerrar  Madrid, el viernes se consiguió el objetivo a lo largo de seis horas. No está claro, sin embargo, que en el gran atasco se consiguiera ahorrar combustible. Qué tiempos aquellos en los que la capital estaba gobernada por un falso soriano llamado Enrique Tierno Galván y los municipios de alrededor conformaban el cinturón rojo de Madrid y la Comunidad la presidía Leguina, acosado por la incorregible FSM

Esto ya era así desde mucho antes. Madrid fue la capital que tanto tiempo resistió al franquismo, a la que Machado dedicó aquellos famosos versos:
¡Madrid!¡Madrid! Qué bien tu nombre suena
rompeolas de todas las Españas.
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes con plomo en las entrañas.
Tanta gesta y tanta memoria para esto. Madrid será la tumba del fascismo, decían los carteles de propaganda y ahora resulta que no se deja tomar por las fuerzas del progreso. Tampoco cabe descartar que no esté pensando en la clave institucional, sino en la interna, en el caballero que aparece de perfil en la foto junto a él, el rebelde que no se dejó imponer a Trini Puede y que va a purgar su actitud contestaria al día siguiente de las elecciones, cuando se vea que Tomás no ha podido.

Qué tiempos estos en los que la izquierda sueña con la quinta columna y la derecha ha adoptado como lema 'No pasarán'. Parece que con éxito.