miércoles, 16 de marzo de 2011

Ay, Dios (Jehová, Jehová)


Me van a perdonar ustedes la invocación que sirve de título: los creyentes, por tomar Su Santo Nombre en vano; los progresistas laicos, por invocar en espacio público un nombre que sólo debe pronunciarse en espacios privados. Me explicaré: soy ateo de una subespecie tolerante con cualquier creencia religiosa capaz de tolerar esta íntima disidencia mía. Esto es lo que, por ejemplo, me hace considerar que puesto a elegir una religión que haya de ser mayoritariamente seguida en mi país, prefiera con mucho las confesiones cristianas a las islamistas. Asumo pues, el riesgo de pronunciar el nombre de Jehová en público como el judío de 'La vida de Brian' e invoco a modo de disculpa los precedentes que los padres de la patria han dado en el ágora pública que llamamos parlamento.

El pasado día 8, el jefe de la oposición descalificó las medidas de ahorro energético propuestas por el Gobierno (reducción de la velocidad a 110 kms/h, etc.) e invitó al presidente del Gobierno a elaborar un plan de ahorro energético "como Dios manda". El presidente reaccionó como si le hubieran dicho 'Jehová':

"Rajoy solo dice que hay que hacer un plan energético como Dios manda. Pues que hable con Dios"
"Hemos hecho un plan, con 20 medidas, y estamos esperando a que el PP diga una sola. Le he oído a [Mariano] Rajoy que hay que hacer un plan como Dios Manda, y yo le pido que entonces hable con Dios, porque como está esperando que alguien le diga lo que hay que hacer..."
Y siguió: "Un plan como Dios manda. Eso sí que es una propuesta coherente, pensada, artículada y de largo alcance... Un plan como Dios manda. Ya sabemos que el Gobierno hace las medidas para ser críticas, pero al menos que haya un contraste". 

La ironía parecía muy forzada, aunque tuvo su seguimiento en la opinión publicada. Siempre hay lectores atentos:

"Es muy frecuente en España la utilización de coletillas como "gracias a Dios", "si Dios quiere", etcétera, pero, utilizarlas en un país aconfesional, como es España y además, hechas por el principal partido de la oposición, para exigir al Gobierno un cambio en la manera de hacer política, parece poco serio y más propio de países de otras culturas y más dados a recurrir a ciertos dioses para solucionar sus problemas."
Ocho días después, ayer mismo, el presidente compareció en el Congreso en la sesión de control al Gobierno. El mismo Mariano Rajoy dijo que en la etapa de Aznar, la economía española había avanzado diez puntos respecto a la media de la economía europea y que con Zapatero, concretamente en los años 2008, 2009 y 2010, el avance español no solo ha echado el freno, sino que hemos iniciado "la marcha atrás".

Zapatero salió a la tribuna y, en su mejor tradición argumental, en lugar de mostrar los datos comparativos del PIB en los tres años señalados, mostró las cifras de Eurostat entre los años 2003 y 2009* y espetó al jefe de la oposición:
"Si esto no es mejorar, que venga Dios y lo vea".
Ocho días después de haber ironizado sobre  la invocación divina de Rajoy, el supremo laico sube a la tribuna del Congreso a decir: Pongo a Jehová por testigo. Estamos ante una nueva muestra de la lógica socialdemócrata al apropiarse el lado soleado de la calle. Su laicismo les permite estas incursiones verbales en una teología para uso popular, las frases hechas, el refranero, justamente lo que reprochaban a sus adversarios una semana antes.  La prensa socialdemócrata trata esta vez el asunto con mucha discreción: la última línea de la noticia y sólo en su versión on line. Si pinchan aquí entenderán el porqué de todo: Es que el presidente, como buen laico, pronuncia su nombre con minúscula.

* Rajoy empleó los datos de la Comisión Europea referidos a la Europa de los 15. Busquen la tabla 9. Producto Interior Bruto a precios de mercado per cápita. Al final de 1995, el PIB per cápita español es el 79% de la media de la Europa de los 15. Sube diez puntos en los ocho años siguientes (88,7% a finales de 2003). Sigue subiendo hasta el 94% en 2007 y en los tres años siguientes se queda en el 92,4%, con perspectivas de bajar hasta el 91,5% en 2011 y 91,3% a finales de 2012.


Obsérvese que los datos de Zapatero , procedentes de Eurostat, referidos a la Europa de los 27, si se miran correctamente no dan conclusiones diferentes a las que señala Rajoy: Cuando el PP llega al Gobierno, el producto Interior Bruto per cápita de España está por debajo de la media de la Europa de los 27 (92%). En los ocho años siguientes crece nueve puntos, hasta el 101%. Sigue creciendo en la primera legislatura de Zapatero hasta alcanzar el 105% a finales de 2007. Los dos años siguientes son de retroceso: a finales de 2009 había perdido dos puntos (103%). Eurostat no da datos sobre 2010, ejercicio en el que la economía española ha seguido perdiendo peso relativo, incluso entre la Europa de los 27. 
Zapatero dijo ayer que "Los últimos datos disponibles se refieren al año 2009, son los últimos de Eurostat, y dicen que hemos mejorado un 13 por ciento la renta per cápita en nuestro país en relación con 2003" (De la transcripción taquigráfica de la sesión que pasará al Diario de Sesiones del Congreso). No es cierto. Los datos de Eurostat situaban a España en el 101% de PIB per cápita respecto a la media de la Europa de los 27. En 2009 era del 103%. Dos puntos, no 13. Salvo que el presidente haya mezclado churras con merinas y se refiriese al avance de la renta per cápita de España respecto a la que tenía en 2003, no en relación con la media europea.


Y esto es así, aunque baje Dios (n0 me lo tome en cuenta, presidente. Es que es un nombre propio) y lo vea.