martes, 1 de febrero de 2011

Un jodido sentido del humor




El cineasta Nacho Vigalondo hizo una broma en twitter:


Hubo algunas reacciones, entre ellas la del escritor y colaborador en El País, Segi Pamiès, que escribió:
"@vigalondo, no juegues con según qué situaciones. No ha tenido gracia. De hecho, nada más leerlo he pensado que eres un gilipollas"
 El cineasta perseveró, explicando en uno de ellos que sus bromas eran un detectagilipollas:
Vayamos por partes. No creo, en modo alguno, que twitter sea un lugar para el intercambio de opiniones mínimamente fundamentadas. Es barra de bar para el intercambio de chascarrillos, chistecillos, dicterios, declaraciones o noticias breves.

Tampoco creo que esas, llamémosle bromas, reflejen la manera de pensar de Vigalondo (si la hubiera) sobre el holocausto.

Sí creo que para hacer esos chistes no se requiere demasiada inteligencia, pero sí hace falta tener la sensibilidad de papel de lija.

No creo, en cambio, que esos chistes le sirvan a Vigalondo para ahuyentar a los gilipollas. Más bien los cohesionan en torno a su liderazgo. Él ha estimulado a otros a escribir más chistes :

Yo como protesta por el trato a Vigalounge paso a contar un chiste de judios: 
¿Cómo metes a 100 judíos y 4 nazis en un coche? 
2 nazis delante y 2 detrás... y los judíos en el cenicero.


 O, sencillamente, a negar el holocausto, incluso en otros foros, en los que se dio noticia de la polémica:

Anónimo 01.Feb.2011 | 05:46
en este caso tiene razon ya esta probado que el holocausto nunca existio y fue un invento de los aliados que luego los judios aprovecharon. En internet esta toda la informarcion detallada para que el que quiera saber la verdad. En los años 30 ni siquiera habia 7 millones de judios en toda europa y rusia.
Vigalondo se ha explicado prolijamente en su blog. Lógicamente le preocupa que la broma pueda no ser entendida en El País y considera que hay dos circunstancias que explican la pervivencia del revuelo: lo de Alex de la Iglesia y El Mundo. A mí me extraña un poco que puestos a escandalizar a novicias y a transgredir la corrección política, no se le haya ocurrido hacer bromas sobre: el juez Baltasar Garzón, las fosas del franquismo, los inmigrantes, la violencia contra las mujeres, el deleite de las violadas, (sobre esto tuvo más arrestos Almudena Grandes, si bien la beneficiaria era una monja) y los homosexuales, por poner unos ejemplos. Es algo cansino que las bromas antirreligiosas de los progres se queden en bromas sobre el Papa y nunca se hayan hecho aquí un solo chiste danés sobre el Profeta.

La cuestión no está en los chistes sobre los judíos que a NV le parecen transgresores. Hay judíos que cuentan chistes sobre judíos. Billy Wilder los hacía. Woody Allen los hace. No sé si Hannah Arendt forma parte de los registros intelectuales de nuestro bienhumorado cineasta, pero si se toma la molestia de leer 'Eichmann en Jerusalén' se enterará (y también alguno de sus palmeros) de qué fue la conferencia de Wannsee y al mismo tiempo leerá de pluma de una judía una severa autocrítica al comportamiento de muchos judís ante el nazismo.

Cuál es entonces la cuestión? El asombroso ensimismamiento de las almas bellas. Hoy hay en Europa una cantidad no desdeñable de personas que niegan el holocausto, véase el ejemplo, pero ¿cómo puede alguien pensar que un progre puede decir eso si no es como broma? Hace unos meses, un progre profesional escenificó en su programa de televisión en el que maltrataba de palabra a una becaria, para después de provocada una reacción en la cadena facha (Intereconomía) mostrar el making of, la broma, y reírse de los gilipollas que llegaron a pensar que el Gran Wyoming podía haber maltratado a una becaria. Hace falta ser gilipollas. ¿A quién se le ocurre, hombre?

Sin embargo, son legión los progresistas que: pegan a sus mujeres, (algunos, incluso, han sido condenados por ello), se corrompen en provecho de su partido y en el suyo propio, estafan a Hacienda, roban, prevarican, contaminan ¡y hasta fuman!