viernes, 25 de febrero de 2011

Un error



Francisco Camps fue señalado ayer por Mariano Rajoy como cabeza de lista por Valencia a las elecciones autonómicas de mayo, o sea, candidato a la Presidencia de la Generalitat valenciana. Es, con toda seguridad, un error. Es muy probable que el candidato recién proclamado pase de la condición de imputado a la de aforado. La consideración de que la Fiscalía actúa contra el presidente de la Generalitat con un celo que no muestra en casos que afectan al PSOE es una queja razonable del PP. Pero nada más. Si así fuera, y aun suponiendo que el calendario judicial se organizara en función del interés del Gobierno deberán dar por descontado que la condición de imputado de Camps pasará a ser la de procesado hacia el ecuador de la campaña electoral. Es verdad que la Justicia ha sido otras veces más respetuosa con las conveniencias calendarias de los procesados. En 1991, la Audiencia de Burgos retrasó la vista del juicio que se seguía al alcalde, José Mª Peña, para no interferir en las elecciones municipales de aquel año. Peña salió reelegido y un año más tarde fue condenado a once años de inhabilitación y siete de suspensión de cargo público por un delito continuado de prevaricación en el llamado caso de la construcción.

No había comparación entre el caso de Peña y el de Camps a quien no se le ha imputado más que un delito de cohecho impropio, es decir, el de recibir regalos sin contraprestación, según el artículo 426 del Código Penal, que no parece haber en ello delito de financiación ilegal del partido. Pero no es esa la cuestión. Camps ha visto como la realidad, los hechos, desmentían algunas afirmaciones relevantes suyas. Tampoco lo es que relevantes dirigentes socialistas se dieran ayer la vez para rasgarse ayer las camisetas, sin que se les ocurriera comentar las primeras detenciones a propósito de lo que parece nuestro próximo caso de corrupción: la concesión de obra pública en las carreteras de Gerona durante el tripartito de Montilla. La hija de Maite Iraola invocaba la transparencia y la ética, no les digo más. Lo que está haciendo y diciendo el PSOE es lo mismo que hará y dirá el PP cuando este caso adquiera relieve, que lo adquirirá.

El problema para Rajoy es que se abra el juicio contra Camps después de las elecciones, el president no dimita, en su mejor línea de actuación y nos plantemos ante las elecciones generales con este hombre sentado en el banquillo. En fin.