domingo, 13 de febrero de 2011

Un discurso razonable


La fiesta de los Goya fue el marco en el que el presidente de la Academia, pomposamente llamada, hizo su discurso del adiós. Fue un discurso racional en el que, por fin alguien del mundo del cine parece reconocer la realidad y la necesidad de contar con ella. Hubo aplausos, más protocolarios en algunos casos que en otros. Pero después estuvo el resultado de las votaciones. La película de Alex de la Iglesia, 'Balada triste de trompeta', tenía quince nominaciones y obtuvo dos premios Goya en apartados menores: maquillaje y efectos especiales. No es suficiente para establecer relación causal entre ambos hechos, pero  sin ese desencuentro, es imaginable que los miembros de la Academia habrían premiado a su presidente a su saluda con alguno de los galardones de peso: director, película o, al menos, al mejor guión.