lunes, 21 de febrero de 2011

Público y privado




Ha vuelto el Falcon, no el halcón de las ondas, sino el Falcon 900 que es nuestro Air Force One, el avión que usan el presidente y los ministros para desplazarse. El domingo, Zapatero usó el avión oficial para ir al mitin de presentación del candidato a la Presidencia del Principado por el PSOE.

Hace casi dos años hubo polémica por el mismo asunto. El Tribunal de Cuentas animó al Gobierno a regular el tema. La entonces vicepresidenta De la Vega manifestó que estas cosas las hace el Gobierno con total transparencia y rigor , justo al revés que el PP, y que iba a redactar un protocolo para el uso del avión oficial. No se ha sabido más del asunto hasta el mitin de Asturias. No es un rasgo exclusivo de nuestra manera de entender la vida. Lo cuenta Edurne Uriarte en su columna de ABC.

Hay algo que Zapatero no ha conseguido aprender aún en este  largo proceso de aprendizaje que está suponiendo para él la Presidencia del Gobierno. Ni con las dos tardes de Jordi Sevilla, ni con todos los vídeos de Barrio Sésamo: la diferencia entre público y privado. Por eso anuncia en los mítines sus planes como gobernante y se lleva a cenar a La Moncloa a los barones de su partido. El problema no es que el presidente del Gobierno viaje en avión oficial, ni siquiera para ir de vacaciones con su familia, porque las vacaciones del presidente son un bien de Estado. Ir a los mítines de partido con recursos del Estado es otra cosa, una apropiación indebida de recursos públicos al servicio de un partido y una ventaja ilícita en la competencia electoral

Si pinchan el link de la opinión de Mª Teresa F de la V, verán un buen surtido de falacias. La de la seguridad, por ejemplo. En medio de la polémica de hace dos años, la Reina viajó en línea regular a Londres, low cost para precisar más. Pero sobre todo, ¿qué tiene que ver la seguridad con quién paga la factura?