domingo, 13 de febrero de 2011

La última cena



En un céntrico restaurante de Bilbao se celebró ayer la quinta cena de la Argos. Quiso la casualidad, guía de nuestros actos, que la primera de ellas se celebrara un 14 de abril, aniversario de la II República, y que la  de ayer se celebrara un 12 de febrero. No hace falta explicarle a nadie el primer aniversario, pero quizá sí el segundo.

Tal como conté anoche a la distinguida remería que tuvo a bien acercarse hasta la capìtal del mundo para celebrar el magno acontecimiento, el 12 de febrero de 1974, el entonces presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, anunció una cierta apertura del franquismo, lo que se llamó ‘El espíritu del 12 de febrero’, con lo que se quería indicar un aperturismo dentro de lo que cabía, que era poco. Así se subtitulaba una de las dos grandes revistas de humor que nacieron en el bajofranquismo. ‘Hermano Lobo, revista de humor dentro de lo que cabe’, había nacido un año y nueve meses antes. La otra, 'Por Favor', nació tres semanas después. El aperturismo duró poco. El dos de marzo fue ejecutado en Barcelona Salvador Puig Antich, un anarquista catalán acusado de haber matado a un policía. Un mes más tarde, ETA asesinaba en Azpeitia al cabo de la Guardia Civil Gregorio Posadas Zurrón. Uno de los asesinos fue José A. Garmendia, ‘el Tupa’, que en el verano de 1975 fue condenado a muerte por ello en compañía de Angel Otaegi. Fue la noticia de esa condena la que explica una referencia del comentario de ayer y el hecho de que un anochecer de aquel verano me encontré en trance de asaltar la embajada de España en Lisboa en compañía de otros turistas del ideal, tal como contaba en dicho comentario: nuestra gesta se quedó en por culpa del Copcon que nos corrió a gorrazos por la Avenida Liberdade  abajo. No paramos hasta Rossio. El Copcon era un cuerpo militar de elite, dirigido por el general Otelo Saraiva de Carvalho, que era la voz de la Revolución en un directorio presidido por Vasco Gonçalves, el hombre de Alvaro Cunhal en el MFA. Aquel verano convulso concluyó en las últimas ejecuciones del franquismo: la de Otaegi, Juan Paredes y tres militantes del FRAP: Baena, García Sanz y Sánchez Bravo.

Es así como terminó aquel espíritu que ayer cumplió 37 años. No se descarta que cenas sucesivas se celebren en fechas que señalen hitos para el progreso de la humanidad, un suponer, la Revolución de Octubre o el 18 de julio. Por lo demás, la cena transcurrió bien, con la admiración de todos los presentes hacia los más jóvenes remeros, Fumario & wife, que vinieron ex profeso desde León, para cenar con sus compañeros de bancada y volverse a su ciudad a la hora de cenicienta, porque hoy tenían guardia. Juventud, divinos ahorros: a las 9:54, Fumario ya colgaba una crónica de urgencia a requerimiento de Rorschach:
querido amigo Rochas, 
me temo que yo sólo puedo darle parte de lo más decente.
en la muy noble villa de Bilbao, la capital de la Europa tradicional, los remeros que llegaron más pronto quedaron en el ínclito Guggenheim, faro del arte moderno como todo el mundo sabe, a esperar amablemente a un servidor, que llegó con retraso a tan importante cita. 
El objeto de la quedada previa a la cena era que don Ferchu nos hiciera una visita guiada por el Guggen, en la que demostró su vasto conocimiento del museo y su historia. Además, estaba monísimo con su uniforme y su banderita.
Posteriormente, la cena, en la que pude conocer y confraternizar con honor y orgullo con una representación excelsa de lo más granado de la Argos, se habló de lo humano y lo divino (refiriéndome con esto último a nuestro Gobierno, claro está) a la vez que se degustaban las deliciosas y pantagruélicas viandas que don Uno había organizado, disfrutando de un perfecto maridaje con las tres o cuatro botellas de agua mineral que nos mamamos el famoso remero que tenia enfrente (al que mando un abrazo y le repito que para mi fue un auténtico honor), mi bella compañía y yo.
Después del postre, el Patrón arengó y levantó el ánimo a la remería con un discurso en el que apeló a los santos patronos laicos de esta nave. Fue estupendo.
Y hasta aquí le puedo leer. No por existente pacto de caballeros sino porque por desgracia me tuve que marchar a mi tierra de vuelta en cuanto acabó el Patrón.
le eché de menos y pregunté por usted. Otro año será.

A la espera de la crónica, ya un clásico de estas cenas, del gran remero Parmenio, y lamentando no poder contar este año con la de Artanis, Belosticalle, que es el Merlín de la bancada, recordó el saludo poético que en la cena anterior hizo a la nave, partiendo de las autoexigencias que Arcadi Espada me había impuesto a la hora de abrir el blog: "y si al cabo de un mes no tienes cien visitas diarias y diez comentarios, más vale que le cierras, porque no merece la pena".

Blogmaestría 

–“Al fin del primer mes treinta visitas
 con diez en cada una comentarios.” 
¿Tanto en un solo mes? –¡Qué dices! ¡Diarios!
Si ha de ser blog, no menos necesitas.

Tú, Santiago González, acreditas
doscientos, sobre aquéllos necesarios,
ya cumplidos tus tres aniversarios
de aldabadas lectoras infinitas.

¡Oh Argos, alma máter, buque enseña,
que para navegar llevas tus astros
a bordo, con Santiago al gobernalle!

Tú de las ondas de Onda Cero dueña,
tú nodriza de blogues y blogastros,
sin contar mi ‘no-blog’, Belosticalle.


Si algo hay de lo que pueda enorgullecerse la Argos, por encima de todo, es de haber estimulado al genio de Belosticalle para abrir lo que él, con la modestia de los sabios, llama "mi no-blog".

A últimas horas de la madrugada, la Guardia Urbana de Bilbao ha sido puesta en alarma, porque en dos habitaciones de un céntrico hotel de Bilbao se estaba desarrollando una timba de strip poker, con gran escándalo para el vecindario. Participaban en ella miembros de la remería de uno y otro sexo, que contaron para su montaje con el concurso de una red de imigración ilegal que les surtía de alcohol, hielo y picoteo after hours, material procedente de un chino cercano. Se ruega a don Uno que reúna sus crónicas y las pegue en un solo acto informativo.