sábado, 26 de febrero de 2011

Hay que hurgar






"No es el ansia viva; hay que hurgar", decía el vicepresidente del Gobierno disfrazado de José Mota en la gala de Nochevieja. Y en menos de horas veinticuatro pasaron de las musas al teatro. El procedimiento de hurgar en los sofás acaba de ser adoptado por el Ministerio que dirige Rubalcaba. La velocidad máxima en las autovías quedará reducida a 110 kilómetros por hora, en lugar de los 120 que estarán en vigor hasta el próximo 7 de marzo, que es la fecha en la entrará en vigor la medida.

Eso ahorrará combustible en estos momentos en que la crisis de Libia lo ha puesto a un precio disparatado. Al mismo tiempo, permitirá recaudar más y reducir el déficit; reducirá quizá, la mortalidad en las carreteras y permitirá extender el Plan E, al que como al olmo viejo, hendido por el rayo de Machado, algunos brotes verdes le habían salido. La sustitución de las viejas señales por las nuevas implica un aumento den la contratación de peones camineros eventuales para llevar a cabo los trabajos de cubrir piadosamente las señales con una pegatina 110. Sería muy interesante que cada señal modificada tuviera al lado una valla reivindicativa del Gobierno de España-. Quizá podrían reciclarse las del Plan E. Es una pena que este Gobierno sea laico; de otro modo podría haber gestionado con el Vaticano unas indulgencias para acabar de redondear con beneficios espirituales los de todo orden que comporta la medida.

¿Recuerdan ustedes la visita que el dictador venezolano Hugo Chávez nos hizo el 25 de julio de 2008? El homínido tuvo esperando al Rey una hora larga, apareció con una camiseta vacileta que recordaba el '¿Por qué no te callas? de unos meses antes y luego nos hizo la gracia de comprometerse a vendernos 10.000 barriles diarios a un precio tasado de 100 dólares el barril. Firmar aquello y fue el bajar el crudo hasta los 60 dólares barril en pocos meses. Sería de interés saber si el amigo venezolano estaría dispuesto a seguir con aquella dulce componenda.

El Gobierno espera ahorrar 1.400 millones de dólares al año, pero es mejor extremar la cautela cuando de previsiones gubernamentales se habla. recuerden que el 20 de marzo del año pasado, el presidente anunció en Sevilla una medida para controlar el gasto energético: recortar la factura de gasto en electricidad de 2.000 edificios públicos en un 20%. Con sus conocimientos económicos y los cálculos que le hizo la especialista Salgado, unos 3.000 millones de ahorro. Bastaba entrar en la página del INE para comprobar que en opinión del Gobierno, 2.000 edificios públicos gastaban en luz al año una cantidad equivalente al 61% de la aportación total del sector de la Energía al PIB, ese alarde de testosterona, en opinión de la ministra de Sanidad.

Mientras esperamos los cálculos, y en la actitud que siempre ha caracterizado a esta bitácora: instruir deleitando, al tiempo que arrimamos el hombro como jabatos, haciendo propuestas, aquí queda la nuestra: para aumentar la efectividad de la medida, encárguese el eslogan a la alta carga del Ministerio Aurora Cedenilla: "Como pases de 110, te la hincamos otra vez".