miércoles, 2 de febrero de 2011

¿Es la mentira un deber patriótico?


El titular de La Gaceta, al traducir al alemán esa petición a la canciller para que no se deje engañar por Zapatero, tiene aspectos muy interesantes. ¿Debe un medio de comunicación mostrarse insolidario con los presuntos mentirosos propios?

Hay un par de cuestiones en el pacto social y en su escenificación de ayer en La Moncloa.

a) No son los pactos de La Moncloa, segunda parte, como ha dicho el Gobierno, tan presto siempre a tomar por misterios gozoso y aun gloriosos los dolorosos. Los pactos invocados fueron materializados en tres meses, desde que el Gobierno salido de las primeras elecciones democráticas tomó posesión. Primero fue un acuerdo político y luego social. ¿Se imaginan ustedes a Suárez convocando, no ya a Felipe González, sino a Santiago Carrillo mediante un fax para que asistieran como palmeros a la firma del Gobierno con patronal y sindicatos?¿Se imaginan a Suárez ninguneando a FG para quejarse después de que el PSOE no arrima el hombro?

El acuerdo es necesario, pero insuficiente. Un pacto que no será operativo hasta 2027, ¿Cómo es que no parte de un consenso de todas las fuerzas políticas. Zapatero, Rajoy y, muy probablemente, el resto de los representantes de los grupos parlamentarios serán humo para entonces, políticamente hablando. ¿Cómo es posible que un Gobierno lo afronte como una cuestión propia con los sindicatos y empresarios y se lo ofrezca al resto de los partidos políticos como un contrato de adhesión?

b) La salida de los datos del paro, 131.000 nuevos desempleados en enero, viene a poner de relieve la inanidad de la celebración, una demostración para Angela Merkel en plan sólo para tus ojos y para los de los mercados. Pero las medidas, necesarias para sostener een el futuro nuestro sistema público de pensiones, es un placebo como medicina contra el paro. Tal como sostenía Ignacio Zubiri en un artículo que publicaba El País el domingo pasado, va a suponer garantizar la sostenibilidad de las pensiones reduciéndolas un 20% (10 por el alargamiento de la edad de jubilación hasta los 67 y otro 10% por ampliar a 25 años el periodo de cómputo). De momento, el dato de que el número de cotizantes ha disminuido en enero en 223.000 ya supone que el recorte, si fuera necesario, se ha quedado corto.

¿Debemos mentir al exterior en un deber patriótico o bastaría con no escribirlo en alemán para que lo entienda con más claridad?