domingo, 27 de febrero de 2011

Algo sobre el frikismo


Por muy acostumbrados que estuvieran a ese estilo de Gobierno, responderemos a cada insulto con una propuesta; a cada descalificación con una idea; y a cada exageración con una sonrisa”, ¿recuerdan? hay ocasiones en que aún se las arreglan para asaltar nuestra incredulidad.

Les supongo informados de la última ocurrencia del Gobierno: rebajar la velocidad máxima del tráfico rodado a 110 kilómetros por hora. No manifestaré una crítica rotunda a la medida; siempre fui comprensivo con las jaculatorias y las rogativas, así como con todo tipo de placebos. Seamos indulgentes, pues, con la ilusión de que hurgando en los sofás pueden cuadrar sus presupuestos. Seamos piadosos con ellos, los mismos socialistas que presentaron en el Congreso una proposición no de ley para elevar el máximo de velocidad permitida a los conductores noveles de 80 a 120 kilómetros por hora, resolución que el Congreso aprobó por unanimidad el 28 de dicho mes. Olvidemos que entre las razones aportadas por  el Grupo Socialista por boca de Maritxel Cabezón, figuraba que incidía "negativamente en la fluidez del tráfico, dificulta su gestión y puede llegar a suponer en determinadas circunstancias un peligro o riesgo para quien la practica".

La cuestión rigurosamente incomprensible es que ayer, el número 2 del PSOE y uno de los quince portavoces del gobierno, llamara 'frikis' a los dirigentes del principal partido de la oposición por criticar la medida. No habían sido los únicos. Entre las fuerzas parlamentarias también se habían mostrado críticos CiU, UPyD e Izquierda Unida, que los hizo en tono más negativo en la voz de Cayo Lara, al calificar la medida de:
“un absurdo más de los que el Gobierno ha planteado en los últimos meses para el país. (...) no tiene nada que ver con el freno a la crisis energética. ”y no es más que “una medida coercitiva para que paguen más multas los ciudadanos”.

Además de las fuerzas políticas, también expresaron reticencias a la medida el Real Automóvil Club, el Comisariado Europeo del Automóvil y, por razones distintas, Green Peace. En días como estos, los populares se habrán quedado levemente perplejos:
Muchas gracias, jardinero,
por el gusto que has tenido,
tantas niñas en el corro
y a mí sola me has cogido.
Hay, sin embargo, un motivo de perplejidad más poderoso. Miren la cara irredimible de ese portavoz, pongan atención a su sintaxis, consideren la posibilidad de que haya una sola persona en este mundo que pueda considerarse a sí misma fan de Pepiño Blanco sin un grave problema de autoestima y pregúntense: "¿Pero a quién coño puede llamar 'friki' un tipo que está clonado del Topo Giggio?"