lunes, 10 de enero de 2011

Una lección de periodismo



Mi antiguo profesor de Derecho Marítimo, José Mª Ruiz Soroa, me ha dado una lección de periodismo. Al escribir ayer la columna inevitable sobre el comunicado infame, se me cruzaban decenas de primeras páginas describiendo la rebelión de Batasuna contra ETA, su irrefrenable voluntad de hacerse con el control del proceso, la predisposición de ETA a dejarlo definitivamente y sin contrapartidas, la entrevista a Rufi Etxeberria en Radio Euskadi, repetida por doquier, prometiendo paz y su intención de no fallar en esta ocasión. Mi estado de ánimo lo resumían perfectamente los versos del Nocturno de Alberti:
Que dolor de papeles que ha de barrer el viento 
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua.
Pues bien, hoy, José Mª Ruiz Soroa escribe en El Correo un artículo. No se trata de un análisis del comunicado en sentido estricto, sino una carta a su director, en la que se plantea el qué de la cuestión, si no sería mejor que nos callásemos. 

El silencio es muy difícil. Requiere un alma ascética y una predisposición a la virtud. Si los Gobiernos y los dirigentes políticos y sindicales de variado rango contestan a los comunicados de los terroristas por inanes que sean, los periodistas ya tenemos un diálogo y no somos capaces de renunciar a nuestra condición de fedatarios, nada podemos esperar. El ministro del Interior compareció ante los medios en un formato que había inventado Herri Batasuna hace treinta años, un oxímoron extraordinario: la rueda de prensa sin preguntas. Se arrogó todos los papeles: desde el redactor jefe  que decide lo que es noticia y lo que no, hasta el de todos y cada uno de los mudos que acudieron a la rueda de prensa: Les había vetado el preguntar, pero eso no quiere decir que no hubiera preguntas: él se las hizo y él se las respondió todas. ¿Y por qué no iba a hacerlo si considera que sus preguntas son más pertinentes que las que le harían los periodistas?

También cabría el recurso irónico empleado por Parmenio, remero de primera clase con palas de teca, que dejó esta anotación:
"Enhorabuena al estilista que ha diseñado el traje de gala del Ku-Klux-Koldo, organo de gobierno del Presidium de la Asociación de Serial Killers de las Vascongadas. pasa el tiempo y el estilo permanece. Sólo la Tuna había conseguido algo así".