sábado, 15 de enero de 2011

¿Puede un jarrón cobrar dos sueldos?
¿Debe vivir del heraldo?



La noticia de que nuestros ex presidentes del Gobierno más recientes habían encontrado sendos puestos de trabajo en coyuntura tan adversa fue comentada en la Argos por el remero Espía ruso en una gran palada, calificando los fichajes de gran remake de 'Los energéticos', película de Mariano Ozores protagonizada por Pajares y Esteso: "Primero fue González como asesor de Gas Natural, ahora José Mª Aznar como asesor de Endesa, ambos con sueldos astronómicos: ¿cómo no van a subir el gas y la luz?"

El ministro de la Presidencia explicó que no es lo mismo un caso que otro. "Yo no creo que Felipe lo haga por dinero", dijo, en manifestación canónica de la superioridad moral de la izquierda, que tuvo su primera piedra en la idea que las niñas del presidente del Gobierno transmitieron a éste: "¿Verdad, papá, que los de izquierdas somos los que pensamos en los demás, mientras los de derechas sólo se preocupan por ellos mismos?" idea que su padre remacharía después en sede parlamentaria: "Nosotros, nos movemos por ideales. Ellos, por intereses". Pero hombre, Ramón, ¿qué necesidad tenías?

El asunto ha dado lugar a algo de polémica. La diputada solitaria, Rosa Díez, ha presentado en la Secretaría del Congreso una proposición no de ley para regular de una vez por todas el estatus de los ex presidentes del Gobierno. La existencia de una pensión para los ex presidentes del Gobierno es muy razonable, aunque debería estar sometida a algunas reglas: la primera, una duración temporal, digamos un par de años, para evitar que un presidente adopte decisiones durante su mandato que sean beneficiosas (no digo siquiera injustas) para una determinada empresa y, apenas salido del Gobierno vaya a ocupar en caliente un cargo muy bien remunerado en la empresa beneficiaria. Ya sabemos que esto no podría hacerlo ningún presidente de izquierdas, pero aún no hemos llegado a la virguería de la doble legislación, todo se andará. Está el precedente del socialdemócrata Gehrard Schröeder, que impulsó en tanto que canciller el proyecto North Stream, un oleoducto que cruzaría el mar Báltico, de la empresa rusa Gazprom. Esta fichó a Schröeder al dejar la Cancillería. 

Lo razonable de la pensión vitalicia es que un ex presidente es un bien público y no debería verse en situación de precariedad si careciera de habilidades interesantes que pudieran ser evaluadas y remuneradas, y no miro a nadie.  80.000 euros es un salario muy digno, pero si optan por la actividad privada y ganan más, deberían renunciar a la pensión pública. Digo yo.

Lo dice hasta la diputada socialista López i Chamosa, que ayer se pronunciaba en contra con su lengua de trapo:
"Me parece una barbaridad que un ex presidente cobre 80.000 euros del heraldo público, de los Presupuestos Generales del Estado y además vaya ahora a un trabajo de asesor o de lo que sea y gane otro tanto. Me parece una barbaridad".