domingo, 30 de enero de 2011

Los jóvenes, ¿tienen sed?



El pasado 17 de enero, un juez impuso al diputado popular Nacho Uriarte una multa de 2.400 euros y le retiró el permiso de conducir por un periodo de ocho meses. Once meses antes, el diputado popular embistió con su coche otro vehículo que se encontraba parado frente a un semáforo en rojo en la madrileña calle de Serrano. La Policía Municipal le realizó el test de alcoholemia y dio 0,56 miligramos por litro, el doble de lo permitido. La cosa tenía una vertiente irónica, porque el diputado era portavoz de su partido en la Comisión de Seguridad Vial, de la que dimitió. El PSOE no se dio por satisfecho y a través de sus diputados Josep Santamaría y José Luis Avalos exigió su renuncia al acta de diputado.

El 12 de diciembre de 2009, la concejal socialista de Juventud y Formación en Mahón, Indaura Gil, había vivido una experiencia parecida: después de una cena tuvo un accidente y la guardia urbana le detectó más de 0,60 miligramos de alcohol por litro. La cifra 0,60 es la frontera entre la falta y el delito. Un juez acaba de imponerle una multa de 366 euros y la retirada del carné de conducir por ocho meses. Aún no se conoce una petición parecida, aunque se producirá, sin duda. No es imaginable que los partidos usen dos pesos y dos medidas para juzgar faltas ajenas y delitos propios. Bueno, salvo lo de Trinidad Rollán... Y lo de Camps... Y lo de Josep Mª Sala. Los dos iguales para hoy. Y los otros, también.