jueves, 6 de enero de 2011

EL VALOR DE LA VIDA (el hombre viejo, el hombre sabio)

EL HOMBRE VIEJO

Un hombre de 92 años, bajo, muy bien vestido, quien cuidaba mucho su apariencia, se está cambiando a una casa de ancianos hoy.
Su esposa de 70 años murió hace poco y él se vio obligado a dejar su hogar.
Después de esperar varias horas en la recepción, gentilmente sonríe cuando le dicen que su cuarto está listo.
Conforme camina lentamente al ascensor, usando su bastón, yo le describo su cuarto, incluyendo la hoja de papel que sirve como cortina en la ventana.
- «Me gusta mucho», dijo, con el entusiasmo de un niño de 8 años que ha recibido una nueva mascota.
- «Señor, usted aún no ha visto su cuarto, espere un momento, ya casi hemos llegamos».
«Eso no tiene nada que ver», contesta.
«La felicidad yo la elijo por adelantado. Si me gusta o no el cuarto no depende del mobiliario o la decoración, sino de cómo yo decido verlo».
«Ya está decidido en mi mente que me gusta mi cuarto. Es una decisión que tomo cada mañana cuando me levanto».
« Yo puedo escoger: Puedo pasar mi día en cama enumerando todas las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que no funcionan bien, o puedo levantarme y dar gracias al cielo por aquellas partes que todavía trabajan bien »
«Cada día es un regalo, y mientras yo pueda abrir mis ojos, me enfocaré en el nuevo día, y todos los recuerdos felices que he construido durante mi vida».
«La vejez es como una cuenta bancaria: Tú retiras al final lo que has depositado durante toda tu vida».
Así que mi consejo para ti es que deposites toda la felicidad que tengas en tu cuenta bancaria de recuerdos.

EL HOMBRE SABIO

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.
El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
- ¿Dónde están sus muebles? preguntó el turista. Y el sabio, rápidamente, también preguntó: - ¿Y dónde están los suyos?
- ¿Los míos?, se sorprendió el turista. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también, concluyó el sabio. "La vida en la tierra es solamente temporal, sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices".
"El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables."
Y recuerda:
Dios no te preguntará qué modelo de coche tenias; te preguntará a cuánta gente llevaste.
Dios no te preguntará los metros cuadrados de tu casa; te preguntará cuánta gente recibiste en ella.
Dios no te preguntará la marca de la ropa en tu armario; te preguntará a cuántos ayudaste a vestirse.
Dios no te preguntará cuanto cobrabas; te preguntará si vendiste tu conciencia para obtenerlo.
Dios no te preguntará cuál era tu título; te preguntará si hiciste tu trabajo con lo mejor de tu capacidad.
Dios no te preguntará cuántos amigos tenías; te preguntará cuánta gente te consideraba su amigo.
Dios no te preguntará en qué vecindario vivías; te preguntará cómo tratabas a tus vecinos.
Dios no te preguntará el color de tu piel; te preguntará por la pureza de tu interior.
Dios no te preguntará por qué tardaste tanto en buscar la Salvación; te llevará con amor a tu casa en el Cielo y no a las puertas del Infierno.

Recuerda estas simples líneas para lograr la felicidad:
1.- Libera tu corazón del odio
2.- libera tu mente de las preocupaciones
3.- vive de forma simple
4.- da más
5.- espera menos