lunes, 3 de enero de 2011

Cascos se cae del caballo


El que fue secretario general del PP, vicepresidente del Gobierno y ministro de Fomento durante la era Aznar, Francisco Álvarez Cascos no ha comprendido la lógica que tanto cultivó él en su tiempo político. Se queja de que no ha habido democracia interna en su partido al no aceptarle como candidato a la presidencia de la Comunidad Autónoma. Tiene razón en el fondo, pero no parece que en ningún partido puedan dar lecciones de eso y menos que nadie, el PP que él dirigió durante la presidencia de Aznar. Su amenaza de crear un partido asturiano para combatir al que fue su partido hasta nochevieja parece la explosión de una rabieta. Probablemente reparará en lo caro que es montar y sostener un partido político. ¿Alguien se imagina a un banquero prestando dinero a Álvarez Cascos para su partido mientras espera que Rajoy vaya a ser en un futuro próximo presidente del Gobierno?

En todo caso lo que interesa no es la expresión de cabreo que supone el anuncio, lo lleve o no a cabo. Lo más notable me parece la súbita reconversión de este hombre a los aires del asturianismo, si me perdonan el palabro. Durante su rueda de Prensa de Año Nuevo se refirió en tres ocasiones a Asturias como 'mi país'. El mundo entero en vilo a la espera de que Cascos inicie una campaña personal por la lengua asturiana. Torres más altas han caído. Recuerden a Víctor Manuel, en plan protagonista de la campaña 'Doy la cara pola oficialidá'. Diez años antes, el mismo Víctor Manuel San José era preguntado en una entrevista de El Semanal por 'la oficialidá de la llingua'. Y respòndía:
“Todo lo malo se copia. En Asturias ya empiezan a decir qué es de buen asturiano y qué es de mal asturiano. Siempre hay imbéciles que imitan lo peor (…) Creo que el bable no tiene que ser cooficial, como algunos pretenden. En Asturias, de un tiempo a esta parte, somos expertos en inventarnos problemas donde no los hay. Y éste es un problema claramente inventado. A los nacionalistas les encanta reescribir la historia (…) En mi tierra el nacionalismo todavía es bastante suave. pero sospecho que va a prender más: la estupidez no tiene fronteras.”