viernes, 7 de enero de 2011

Asturias, patria querida


Con las encuestas viene a pasar algo parecido a lo que le pasa al ajedrez: no tienen interés en tanto que ciencia y son bastante aburridas como entretenimiento. 

Cascos recibió su regalo de Reyes este año en forma de un sondeo de Sigma Dos para el diario El Mundo, que le daba como vencedor con 17-19 escaños, seguido por el PSOE, que se quedaría entre 13 y 15 y por el PP que se quedaría en 10 escaños. Izquierda Unida se quedaría con los 3 escaños que tiene, que son los mismos que le otorgaban otros sondeos.

El asunto es tanto más milagroso cuanto que:

a) se trata de una opción electoral que aún no existe. Su promotor no ha formulado, siquiera vagamente, una propuesta electoral, más allá de esta formulación tan genérica: "Creo que vale la pena el esfuerzo para recuperar el orgullo de ser asturiano".

b) La encuesta define que el centro político asturiano es Francisco Álvarez Cascos. A tenor de los datos del sondeo, la escisión de quien fuera el todopoderoso secretario general del PP por la izquierda de su antiguo partido le permite hallar el centro y recibir votos del PP por su derecha y del PSOE por su izquierda.

c) No parece que los primeros días de su salida hayan sido la señal para una estampida de afiliados asturianos al PP que esperaban un Moisés para seguirle. Establezcamos una pequeña diferencia: Moisés condujo a su pueblo asturiano durante toda la travesía del desierto y al llegar a lo alto del Monte Nebot, desde donde se veía la tierra prometida, entregó los atributos del mando a Josué. Cascos, en cambio, no ha querido imponer su presencia mientras el PP atravesaba el secarral de las dos legislaturas de Zapatero en España y las tres de Tinín Alvarez Areces en Asturias. Él se ofrece para volver a encabezar al pueblo elegido justo cuando está a la vista la tierra prometida.

Esta es una dificultad añadida a su proyecto y explica por qué de los 7.000 simpatizantes que su causa tiene entre la afiliación del PP, le hayan seguido tan pocos. Cuando un partido tiene la victoria al alcance de la mano, las disidencias no suelen arrastrar multitudes.

d) Tampoco los bancos suelen mostrarse muy partidarios de contrariar innecesariamente a quien barruntan como próximo presidente del Gobierno. Si finalmente decidiera constituir un partido o una candidatura independiente, no tendría fácil su financiación.

e) La encuesta de Sigma Dos también dice que si Cascos no se presentara, el PP sacaría mayoría absoluta, la misma que le atribuían los sondeos de mayo de 2010, con idéntico reparto de escaños para las tres fuerzas concurrentes: 23-24 escaños, frente a los 18-19 que obtendría el PSOE y los 3 de IU. ¿Es una mala candidata Pérez Espinosa? Probablemente. Algo pasa en un partido cuando éste no reúne a sus órganos de dirección por temor a que los casquistas monten la berrea, aunque la elección de la candidata parece haberse hecho conforme a los Estatutos. En el caso de que se presente, hace falta comprobar que los hechos respalden el reparto de escaños  indicado. Tendría que  estar en lo alto de la horquilla para poder gobernar sin que se lo impida la suma de los escaños del PSOE e IU. Sobre el papel, el desarbolado PP debería entregar sus 10 escaños gratis et amore a quien le ha declarado la máxima hostilidad y ha roto con el partido por no querer pactar listas. 

Las cosas no son así en la vida práctica. Los partidos que se rompen no votan  con su escisión a los tres meses. Hace falta que el tiempo sosiegue los ánimos para eso. La ruptura del PNV en 1986 permitió que el PSO entrara en el Gobierno vasco. Se lo disputaban el PNV y EA, que eran radicalmente incapaces de pactar entre sí, lo que sí fue posible 12 años después.