martes, 21 de diciembre de 2010

Nueve legislaturas



El Gobierno presentará el 28 de enero la reforma del sistema de pensiones que, según explicó ayer el ministro de Trabajo, va a alargar en dos años la vida laboral y ampliar gradualmente, de 15 a 25 los años del cómputo para fijar la cuantía de la pensión.

La reforma no es uno de los misterios gozosos del rosario como ayer parecía creer el Número 3, Marcelino Iglesias. La reforma de las pensiones es la esencia del socialismo. Pero es una medida inevitable en el punto al que hemos llegado. Por eso no tiene sentido que el PP haga muchos pujos para mostrar su sensibilidad social. Nadie, salvo quizá Tomás Gómez, podría hacer otra cosa.

¿Recuerdan ustedes las cosas que se dijeron del gobernador del Banco de España por anticipar esto hace año y medio? El ministro de Trabajo, el gran Celestino Corbacho, Méndez y Fernández y José Blanco, a quien no le parecía un problema actual. Soraya Sáenz de Santamaría declaró entonces que el Gobierno tendría que hacer algo, que no podía repetirse siempre lo de 1996, que el Gobierno entrante tuvo que pedir créditos para apuntalar aquella ruina. Bueno, pues ahora, lo socialista y lo progresista es lo que reclamaba MAFO en abril de 2009 y por lo que le poníamos a parir. ¿Qué es socialismo, me preguntas? lo que hacemos los socialistas, se hace camino al andar.

Marcelino ya había dado muestras de lo que da de sí su memoria al no saber fijar el año de la Marcha Verde. ¿Qué estaría haciendo él en octubre y noviembre de 1975? pero esto debe ser producto de la aceleración histórica. El ministro Valeriano mismo participó el 29 de septiembre pasado en una huelga general contra los recortes que un mes después iba a impulsar. No sabemos si participará en la huelga general que para enero están ensayando CCOO y UGT. La diputada López i Chamosa probablemente lo haga, aunque a ella le han bastado siete años, la mitad de lo que lleva de diputada para acceder a la pensión máxima, aunque dejara de trabajar mañana hasta los 65. A un ciudadano normal, perfectamente alfabetizado, le costaría nueve legislaturas de cotizaciones poder jubilarse a los 65.

Tenía razón MAFO el año pasado. No sé cuál es el recorte más adecuado, doctores tiene la Santa, pero antes de alargar la vida laboral dos años se haría muy bien en subirla de manera efectiva hasta los 65. Ahora está a los 63 y sin contar las prejubilaciones colectivas. Por ejemplo, los 8.500 trabajadores de RTVE que fueron enviados a sus casas a los 52, los de Telefónica, los de las Cajas de Ahorros y así, que bajan la media real hasta los 60. ¿Qué es igualdad, me preguntas? Hablando de igualdad, en el Congreso, sólo UPyD ha propuesto revisar las condiciones de jubilación de diputados y senadores, con el fin de armonizarla con la que van a imponer por ley a sus conciudadanos. Por cierto, el partido al que pertenecía Rosa Díez hizo la misma propuesta en el Parlamento vasco en 1990.

No parece que vaya a prosperar. Hoy es posible que alguien que no haya trabajado nunca sea elegido diputado a los cuarenta años. Esto es perfectamente posible en la España de Zapatero. Como dice Joaquín Leguina: "entre todos los dirigentes de mi partido no llegarán a sumar seis meses e cotizaciones a la Seguridad Social". Tras dos legislaturas, nuestro diputado imaginario vuelve a sus quehaceres anteriores y al cumplir la edad de jubilación percibirá la pensión máxima.

La igualdad era una fantasía bibiana.