lunes, 22 de noviembre de 2010

Víctimas privadas y públicas


Vayamos por la línea de mayor resistencia. El sábado, Batasuna celebró en Bilbao un homenaje a sus militantes Santiago Brouard y Josu Muguruza, asesinados el 20 de noviembre de 1984 y de 1989, respectivamente. El primero, en su consulta de Bilbao, por los GAL; el segundo, en el hotel Alcalá, de Madrid, en 1989, por el policía Angel Duce y Ricardo Sáenz de Ynestrillas. El domingo, 21, fue noticia de primera la asistencia al acto de Rosa Rodero, viuda del sargento de la Ertzaintza, Joseba Goikoetxea, asesinado el 22 de noviembre de 1993 en Bilbao y Cristina Sagarzazu, viuda del ertzaina Montxo Doral, asesinado en Irún, el 4 de marzo de 1996. 

Tras las ofrendas florales, Batasuna organizó un segundo acto, un mitin en el que los asistentes abuchearon a la Ertzaintza. Hoy, 23, los dos diarios vascos de Vocento reproducen declaraciones de las viudas. En vano he buscado declaraciones de Tasio Erkizia, Jone Goirizelaia o de Arnaldo Otegi para manifestar en justa reciprocidad su pesar por el asesinato de Goikoetxea en su 17 aniversario, cuando fue acribillado por ETA en su coche, mientras llevaba a su hijo adolescente al colegio.

Hoy se anuncian en primera las declaraciones de Cristina Sagarzazu, explicando que ir al homenaje de Brouard le salió de dentro. En ningún lugar destacado de los periódicos vascos de hoy se recoge noticia alguna de que ayer se celebrara en ninguna parte un acto de homenaje al sargento de la Policía Autonómica.  Quizá este sea un modelo a escala de lo que podría ser un arreglo de paz, que las víctimas de ETA, víctimas privadas, se laman en silencio sus heridas, después de asistir a los solemnes actos de homenaje a los gudaris. ¿Qué quieren decir las palabras justicia, dignidad, memoria?