jueves, 4 de noviembre de 2010

Otras maneras


La foto que abre este comentario es que figura en la portada de La Vanguardia. Se trata de una foto de Larry Downing, de la Agencia Reuters. Llama la atención la perfección técnica de la foto. De no saber que es una instantánea tomada ayer, durante la rueda de prensa en la que el presidente valoró los resultados de las elecciones Midterm, podría parecer que se trata de una foto de estudio, por la iluminación exacta, con el punto de contraluz preciso para nimbar su cabeza.

Pero interesa más el gesto y las palabras. Realidad. reconocimiento. Autocrítica. Propósito de enmienda. "Ha sido una paliza". "He perdido la conexión con la gente que me votó", "Debo hacerlo mejor", han sido sus valoraciones de ayer sobre el resultado de las elecciones que figuran en los titulares. Ya anticipó también alguna de las consecuencias, al mostrarse dispuesto a negociar con el Partido Republicano.

Hoy hay tentaciones en el columnismo de seguir la senda de Plutarco y completar aquellas vidas paralelas que tanto se empeñó Moncloa en escribir hace un par de años. ¿Recuerdan? Los dos nacieron un 4 de agosto, José Luis en 1960, Barack en 1961. Los dos son altos y delgados y tienen dos hijas. A los dos les gusta el baloncesto y otras tonterías del mismo género. En su día anoté que me parecía extraño que con esos mimbres no estableciera un paralelismo vital más estrecho con el entonces portavoz del PP en el Senado, Gabriel Elorriaga, que nació en el mismo día y el mismo año que el presidente español. Los dos hablan el mismo idioma, estudiaron Derecho en los mismos cursos, vivieron la misma transición.

No parece que José Luis reaccione como su alter ego ante la contrariedad, no se puede tener todo. Y sin embargo, algo debería decir a la misma gente a la que le prometió: "no os fallaré" y "el poder no me va a cambiar". Debo decir que durante las primarias me gustó más Hillary Clinton, aunque me espantaba la idea de comparar a Obama con Zapatero. Durante una discusión con un amigo, que sigue militando en el mismo progresismo en el que ambos estábamos hace 30 años, me vi acusado de racista por esta preferencia. Entonces pensé y así lo dije, que no hay esperanza de redención para los réprobos. Podía ver descalificadas mis opiniones por racista o por misógino. Aunque al menos podía optar.