sábado, 20 de noviembre de 2010

LAS CRÓNICAS DE CALLO TÁCITO 


Los comicios samnitas




El tercer día anterior a las calendas de diciembre tendrán lugar los comicios samnitas. Y es por eso que creo que es una buena ocasión para hablar de esta tribu singular.

Y lo primero que hay que decir es que los samnitas están muy orgullosos de su sentido común, que ellos llaman seny, gracias al cual, en pocas décadas de gobierno samnita, su capital ha pasado de ser un decadente foco de cultura a un modelo de sencillez rústica del agro. Los samnitas acostumbran a tocarse con un peculiar gorro carmesí con el extremo enrollado como trompa de paquidermo, razón por la que se conoce este gorro como barritante o barritina. También acostumbran a envolverse en su bandera siempre que cualquiera de ellos es criticado, y con esto quieren decir que quien critica a uno de ellos critica a toda la tribu.

Y ocurre con los samnitas algo muy parecido a lo que pasa con los sabinos: que dicen que la provincia que ocupan no forma parte de Roma, y que, por el contrario, es de su exclusiva propiedad. Y ello a pesar de que en esa provincia viven tanto samnitas como no samnitas, aunque hay que decir que estos últimos, dado las grandes ventajas que reporta la pertenencia a la casta samnita, acostumbran a practicar técnicas similares a la del camaleón, que se torna del color del paisaje circundante con el fin de confundirse con él. Y el ejemplo más conspicuo de esto es el actual gobernador de la provincia, un oriundo de la Bética que ha renunciado incluso a su idioma, en el que tenía grandes dificultades para expresarse, para adoptar el samnita, en el que las tiene todas.

Y es este gobernador una persona con la expresión beatífica de aquél que ha salido indemne de todos sus encuentros con el conocimiento. Y es por eso por lo que es llamado Flabergasto. Y, como el resto de los candidatos que se presentan a los comicios, Flabergasto anda intentando convencer a los electores de que él es la mejor opción posible de entre todos ellos. Y por eso sus consiliarii, como los del resto de los candidatos, se devanan los sesos para intentar mostrar todas sus virtudes, o, al menos, procurar que sus defectos no sean demasiado evidentes.

Y todos los consiliarii parecen haberse puesto de acuerdo en que, dado el funesto estado de la res pública en general, y el bajo nivel de los candidatos en particular, es mejor dirigir la atención del populus hacia otras cosas más alegres. Y por eso todos ellos se han lanzado, sin venir a cuento, a hablar del coito y sus dependencias. Y el más osado en esto ha sido el propio Flabergasto, el cual, a pesar de que su apariencia no permitía presagiar grandes alardes en este campo, ha prometido a las puellae  que, si introducen el voto que lleva su efigie en la urna,  obtendrán en ese momento el clímax con el que la Diosa Venus premia a sus seguidores. Y otra de las candidatas se exhibe en el foro envuelta en una sucinta clámide, haciendo como que se la quita o no se la quita, lo que parece estimular el fervor del populus. Y hay incluso un tercero que ha incluido en su facción a una trabajadora del amor, como si prometiera que recibirá a sus electores, si no con los brazos abiertos, tal vez con otras partes de su anatomía.

Y de este modo en los comicios samnitas se ha impuesto, como argumento transversal, la sonrisa vertical, lo que parece indicar que esta provincia jovial ha decidido emprender el camino a la ruina dentro de la comitiva de Baco, y al son de la flauta de Fauno.

Illustratio: Ikewana