lunes, 15 de noviembre de 2010

La maldición de los portavoces








Jamás una frase equivocada ha tardado ten poco tiempo en ser desactivada por los hechos. Recuerden que hace tres semanas, el habitualmente competente Rubalcaba resumió la crisis de Gobierno que añadía a su Ministerio las competencias de vicepresidente primero y Portavoz del Ejecutivo en un eslogan: "Este es un Gobierno con un presidente y quince portavoces". Tres semanas después, a los enumerados se les han sumado tres portavoces más, a saber: Jesús Eguiguren, con su profecía de que estas navidades ETA va a doblar la servilleta; Felipe González, reactivando contra toda lógica el caso GAL y ahora Marcelino Iglesias, el número 3 del PSOE, que parece estar tan pez en su cometido de portavoz como su antecesora. 

Dice nuestro hombre que "no podemos tener una opinión (sobre lo del Sáhara) porque no sabemos hasta donde ha llegado esta cuestión..." Tampoco sabe desde dónde viene: desde el año 74 o el 73, dice por aproximación. Apuntaba anoche el mariscal Zhukov que sería prácticamente pequeñito cuando entonces. Veamos. Marcelino iglesias nació en abril de 1951. Tenía 24 años y medio aquel mes de octubre de 1975 en que empezó el boom del transistor: las ejecuciones de Txiki, Otaegi (ETA) Sánchez Bravo, Sanz y Baena (FRAP) el 27 de septiembre, reacción internacional, autoconvocatoria en la plaza de Oriente el 1 de octubre, Franco se resfría en el balcón, cuádruple asesinato de los GRAPO, operaciones quirúrgicas, partes del equipo médico habitual, la marcha verde y la salida de España del Sáhara. Es imposible haber sido antifranquista en octubre de 1975 y no recordar con precisión estos hechos.

Lo malo de estos portavoces, además, es que no se callan ni haciendo submarinismo. A veces el propio partido ayuda con actitudes incongruentes. Las cabezas pensantes del PSOE deberían comprender que las declaraciones del presidente de los socialistas vascos socavan la brillante gestión que el Ministerio del Interior está realizando de la lucha antiterrorista desde que acabó aquella delirante etapa que conocimos como 'el proceso de paz'. El cierre de filas del partido, el Gobierno en general y el ministro del Interior en particular, alimentan todo tipo de suspicacias.

A grandes males, grandes remedios. Habría que pensar en contratar como portavoz único del Gobierno a Harpo Marx. Dirán ustedes muy puestos, que Adolph Marx, que era su nombre civil, no era mudo, tal como recuerdan las memorias que acaba de reeditar Seix Barral: '¡Harpo habla!' Y tendrán razón, pero lleva 46 años muerto, lo que sería una ventaja extraordinaria para comunicar las glorias del Ejecutivo en estas fechas.

Estrambote.-Toda tontería tiene su correlato simétrico. El presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, ha planteado una querella contra Jesús Eguiguren por enaltecimiento del terrorismo. El fiscal ha puesto las cosas y al querellante en su sitio.