domingo, 14 de noviembre de 2010

Cinéma verité


En 'Testigo de cargo', Billy Wilder hizo una soberbia película de una novela de Agatha Christie del mismo título. En ella, Leonard Vole (Tyrone Power) es acusado de asesinato. Su abogado defensor, sir Wilfrid Robarts (Charles Laughton), tiene la desagradable sorpresa de que Christine Vole (Marlene Dietrich), esposa de su defendido,  es citada en el juicio como testigo de la acusación. Los usos jurídicos de Old Bailey no son como los de la Audiencia Nacional y la mujer de Power fue citada por el fiscal porque ella se había ofrecido a incriminarle, no como sostienen Rubalcaba y la prensa amiga que funciona aquí la cosa. Ella presta falso testimonio y le hace llegar a sir Wilfrid Robarts las pruebas de que miente para que destroce su testimonio y consiga la absolución de su marido. 

Cuando todo termina, el abogado pregunta: "Esto, ¿lo hizo usted porque le creía inocente?" "No", responde ella. "Lo hice porque le sabía culpable".

A Eguiguren le cita el tribunal como testigo de la defensa y ¿qué va a hacer, el pobre? A los testigos de la defensa les pasa lo mismo que a los testigos de Jehová, al decir de Chus Lampreave en la que probablemente es la mejor película de Almodóvar, '¿Qué he hecho yo para merecer esto?' :
Uy, qué más quisiera yo que mentir. Pero soy testiga de Jehová y es lo que tiene, que no nos dejan mentir.
A Txus Eguiguren le pasa algo parecido que a su tocaya: qué más quisiera él que haber sido testigo de la acusación, pero le han llamado como testigo de la defensa y a ver qué iba a hacer él. Ir al juicio para que el juez no le dejara responder a las preguntas sobre su amistad con el acusado. El Señor escribe derecho con renglones torcidos.

El remero de primera con palas de diseño, Ikewana, ha visto las posibilidades cinematográficos del testigo que citó la defensa de Otegi para dificultar su absolución. Porque él era el presidente de los socialistas vascos, era un testigo con cargo.