martes, 17 de agosto de 2010

MEDITANDO CON LA VIDA

* Quienes no saben llorar con todo el corazón, tampoco saben reír.
* La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido gente siempre alegre.
* El único gran fracaso en la vida, es no saber cómo ser feliz.
* El que se guarda un elogio, se queda con algo ajeno.
* El que no posee el don de maravillarse ni de estusiasmarse, más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados.
* No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido.
* Los tontos no gustan de admirar las cosas, sólo cuando llevan una etiqueta.
* Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, los que no saben nada, se admiran de todo.
* Para el que ama, mil objeciones no llegan a formar una duda; para quien no ama, mil pruebas no llegan a construir una certeza.
* No tengas más que un a mujer y un amigo, las fuerzas del cuerpo y del alma no toleran más.
* Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, es que no has amado.
* El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro.
* Bien mirado, todos nos ocultamos, completamente desnudos, en los vertidos que usamos.
* Si supiéramos comprender, no haría falta perdonar.
* Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces.
* Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.
* Un acto de justicia permite cerrar el capítulo; un acto de venganza escribe un capítulo nuevo.
* Es una equivocación garrafal el sentar teorías antes de disponer de todos los elementos de juicio.
* Nadie se queja de tener lo que no se merece.
* El porvenir de un hijo es siempre obra de su madre.
* El problema con la familia es que los hijos abandonan un día la infancia, pero los padres nunca dejan la paternidad.
* Un padre es un hombre que espera que sus hijos sean tan buenos como él hubiera querido ser.
Tener hijos, no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista.
* Nunca se siente más seguro un niño que cuando sus padres se respetan.
El hombre que a los cincuenta años ve el mundo igual a que como lo veía a los veinte, ha desperdiciado treinta años de su vida.
* Los jovenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
* Son nuestros gustos, en mayor medida que nuestras capacidades, lo que revela más de nosotros mismos.
* El mayor de nuestros enemigos suele ser nuestro propio carácter.
* Las personas son como la luna, siempre tienen un lado oscuro que no enseñan a nadie.
* Un hombre íntegro es aquel que hace lo correcto aunque nadie lo esté mirando.
* La amistad ni se conquista ni se impose, porque ésta nace del corazón.
* En la prosperidad, nuestros amigos nos conocen; en la adversidad, nosotros conocemos a nuestros amigos.
* Poco hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrarse del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia.
* La felicidad es algo que depende, no de la posición, sino de la disposición.