lunes, 31 de mayo de 2010

Pasado, presente y futuro

Hace unos días se han cumplido tres años de la presente legislatura con un gobierno local del PSOE en mayoría, un periodo que comenzó con grandes expectativas de cambio, de libertad, de consenso, pleno empleo, vivienda, centro histórico, zona rural, río Guadalete, plan de movilidad, transporte público, participación ciudadana, plan de saneamiento y austeridad municipal, servicios públicos de calidad, participación ciudadana, trabajadores/as municipales y de las concesionarias, mayores, infancia, juventud, educación, sanidad, cultura, deporte, integración e igualdad, en su conjunto una ciudad con futuro, expectativas que día a día se ha ido desmoronando convirtiéndose en un sentimiento de frustración colectiva.
Durante estos tres años el Gobierno Local del PSOE ha gobernado desde la improvisación, la pasividad y la indolencia, llegando tarde a todo y en todo, de tiempo mal gastado, afirmación esta que tiene su justificación en las contradicciones que existen entre lo prometido en su programa electoral de 2007 y lo hecho hasta ahora.
En definitiva, estos tres años de legislatura han servido para demostrar que la situación de este Ayuntamiento no viene marcada por los avatares de la crisis global que sufrimos, y por desgracia, para confirmar la ausencia de proyecto del PSOE, que no ha podido variar el rumbo de la catástrofe, a pesar de contar con el viento a su favor, y todo a causa de una errática política de favoritismos, privilegios y compensaciones personales, y la incapacidad manifiesta de su líder para planificar una estrategia más allá de la resolución de conflictos internos.
Pero evidentemente, no es época de lamentaciones, de recrearse en el pudo haber sido y no fue. Es época de demostraciones. Y hasta ahora, Izquierda Unida ha dejado patente que hacer las cosas bien no es tanto una cuestión de poder, sino de voluntad política. No sólo hemos respondido ante nuestro electorado cuando prometíamos una oposición responsable y constructiva, sino que nos hemos excedido en nuestra labor al ofrecer lo que todo un gobierno de mayoría absoluta y plagado de asesores, no ha sido capaz de proporcionar en estos tres años: una solución viable a la penosa situación económica del Ayuntamiento.
A partir de aquí, ante este panorama de negligencia y permisividad por parte de gobierno y el resto de la oposición, nos queda un año por delante para convencer a la ciudadanía de que el verdadero voto útil no está en la simple alternancia de poder, sino en la capacidad de compromiso y de ofrecer alternativas. Un año para seguir trabajando codo con codo con todos los colectivos, asociaciones y personas a nivel individual, que deseen aportar soluciones y propuestas, y devolvérselas en forma de programa político. Un año, en definitiva, para recobrar la ilusión y reforzar el trabajo iniciado, desde la transparencia, la participación y la solidaridad.
De este modo, con el esfuerzo de todos y todas a nivel interno y externo, nuestras expectativas están depositadas en que se den las condiciones necesarias y el contexto político que permitan acabar con las mayorías absolutas, y los derroches innecesarios, y que posibiliten la puesta en marcha de ese verdadero proyecto de izquierdas que estamos trabajando para esta ciudad.


Joaquín del Valle Romano