martes, 2 de febrero de 2010

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LUIS GARCÍA MONTERO 30/01/2010

Los jueces nos regalan con frecuencia su pequeño espectáculo. Un juez de Sevilla puede absolver a dos periodistas después de afirmar en su sentencia que han engañado y actuado con una falta absoluta de profesionalidad, mientras un juez de Madrid condena a la cárcel a otros dos periodistas aunque admite que sus noticias eran veraces y de interés público. No está nada mal a la hora de preguntarnos por nuestra justicia.