miércoles, 16 de diciembre de 2009

Buenas intenciones

ALMUDENA GRANDES - EL PAÍS- 14-12-09

En su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, el presidente Obama ha recurrido a ejemplos facilones para argumentar su defensa de las guerras justas. A Hitler no le hubiera detenido la diplomacia, afirmó. Tiene razón. Pero luego, de propina, añadió que América nunca le ha declarado la guerra a una democracia, y ahí le faltó añadir un adjetivo. Porque América nunca le ha declarado una guerra limpia a una democracia, pero ha pagado, planificado y sostenido muchas guerras sucias para acabar con otras tantas democracias. En Latinoamérica lo saben muy bien, y no son los únicos.

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